La primera cumbre en el Paralelo 38 tras la guerra

El sur y el norte en la mesa de diálogo

Seul, ANSA

La muy aguardada cumbre se llevará a cabo con un día de retraso, ya que las autoridades norcoreanas pidieron un aplazamiento de 24 horas a causa de no especificados «motivos técnicos», probablemente vinculados con problemas de seguridad durante la visita sin precedentes de Kim Dae Jung.

Las autoridades de Pyongyang, a su vez, no han escondido su fastidio ante las informaciones sobre la cumbre que han sido difundidas por los medios de Corea del Sur, que han anticipado que habrá por lo menos dos encuentros personales entre Kim Dae Jung y su colega del Norte, Kim Jong Il.

Los medios de comunicación de Corea del Norte, todos pertenecientes al gobierno comunista, ni siquiera informaron del aplazamiento del encuentro.

Kim Dae Jung llegará a Pyongyang en avión, al frente de una delegación oficial de más de cien personas, entre ellas una decena de ministros y representantes de las principales empresas de su país: Hyundai, Samsung, Lg y Sk.

En la comitiva presidencial viajará la esposa del presidente surcoreano, Lee Hee-ho, quien muy probablemente no encontrará a la primera dama norcoreana, Kim Yong Sook, ya que ésta nunca ha participado en funciones oficiales junto a su marido.

Teniendo en cuenta la tradicional tensión entre los dos países, la agenda de los temas que serán tratados en la cumbre es rigurosamente confidencial, pero los observadores coinciden en estimar que se analizarán los intercambios económicos y culturales y el problema de la reunión de las familias divididas por la guerra.

La política del «rayo de sol» lanzada por Kim Dae Jung se basa en un mayor diálogo con los vecinos del Norte, y todo programa de intercambio es visto como favorable para este objetivo, pero la diferencia de desarrollo económico entre los dos países vuelve muy difícil este proceso.

Corea del Sur, en efecto, es una de las veinte economías más grandes del mundo, con un PIB por cápita doce veces superior al de Corea del Norte, que tiene una economía planificada, rigurosamente controlada por el gobierno, y cuya población es presa de graves penurias y falta de alimentos.

Fuentes occidentales en Pyongyang –la monumental capital construida por el padre del actual líder norcoreano, Kim Il Sung– afirman que los cortes de electricidad son muy frecuentes, el tránsito es casi inexistente y que las familias se ven obligadas a tener animales en sus patios y balcones para poder comerlos.

Al cabo de la cumbre, que debería durar hasta el jueves próximo –si no hay nuevos cambios de programa– Kim Dae Jung regresará a Seul en automóvil, recorriendo los 180 kilómetros que la separan de Pyongyang, una zona en la que se han concentrado unos dos millones de soldados, de ellos 37.000 norteamericanos, desde el fin de la Guerra de Corea.

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