Kerry busca su segundo
La decisión de Kerry que acaba de designar al empresario Jim Johnson para que lo ayude a buscar un compañero de fórmula «en las próximas semanas» debería tratar de encontrar equilibrios políticos, ideológicos, geográficos y sociales.
El senador por Massachusetts es un típico representante de la Nueva Inglaterra blanca, progresista y burguesa, feudo del clan Kennedy.
Por lo tanto, los analistas prevén que se elija a un compañero de fórmula más próximo al sur, centro u oeste, con una imagen de demócrata moderado que permita atraer electores indecisos.
Los rumores y especulaciones ya empezaron a hacerse oír.
El senador John Edwards, que ayer anunció oficialmente su retiro de la disputa demócrata y tiene una imagen carismática y atractiva, podría ser un buen candidato a la vicepresidencia.
Muchos demócratas piensan que Kerry y Edwards formarían una «dupla soñada» para competir con Bush.
«La principal tarea de un candidato a la vicepresidencia es aportar una cuota de entusiasmo a la campaña», dijo el politólogo David Corbin a la AFP.
Magnético, enérgico y excelente orador, Edwards, de 50 años, es de extracción popular (es hijo de un obrero textil), tiene fuertes raíces en el sur conservador y atrae a las mujeres.
Su lado flaco sea tal vez que tiene poca experiencia política, ya que recién fue electo senador en 1998.
Otra opción podría ser el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, que por sus orígenes podría atraer al electorado hispánico de su estado y de Arizona y California.
También está el ex precandidato Dick Gephardt, representante por Missouri, que abandonó la interna tras su fracaso en Iowa en enero.
Otro nombre en danza es Evan Bayh, senador por Indiana, un demócrata moderado que tiene el apoyo de 70% del electorado de su estado y goza de una imagen positiva entre los independientes e indecisos. Los republicanos ganaron Indiana en 2000 por un margen mínimo.
Entre todas estas posibilidades, «Edwards es la opción más natural. Es la persona indicada para la situación», dijo Corbin.
Por otra parte, el ex presidente Bill Clinton sería un vicepresidente ideal, y los sondeos deberían reforzar esta idea, opinó por su parte Stephen Gillers, columnista de The New York Times.
Plebiscito sobre la guerra
El candidato demócrata John Kerry trata de convertir la elección presidencial del 2 de noviembre en Estados Unidos en un virtual plebiscito sobre la intervención en Irak y la política económica de George W. Bush, pero su programa ofrece pocas alternativas, según analistas.
Con la popularidad de Bush en baja, la ocupación en Irak estancada, el desempleo alto y el déficit creciendo, a Kerry le sobran los flancos por donde atacar a Bush, tras convertirse el martes en el virtual candidato a enfrentarlo en las presidenciales del próximo 2 de noviembre.
Pero expertos políticos dicen que Kerry, cuyo expediente de 19 años como senador es considerado flojo por algunos, debe llevar un mensaje positivo en los ocho meses que le quedan antes de la elección.
«Una de las preguntas será cuán bien podrá definir lo que hará distinto», dijo Anthony Corrado, académico del Brookings Institution en Washington.
Kerry a menudo acusa a Bush de llevar a cabo una política exterior «irresponsable», que inicia rápidamente ataques militares unilaterales y preventivos. El, por su lado, promete reparar las alianzas dañadas y depender más de las organizaciones internacionales.
Pero en semanas recientes el senador por Massachusetts ha endurecido ese discurso diciendo que no esperará «por una luz verde desde afuera» para actuar si la seguridad de Estados Unidos está en peligro.
Mientras acusa a Bush de manejar mal la campaña antiterrorista, los planes de Kerry contienen la misma mezcla de acción militar, inteligencia mejorada, esfuerzos para evitar la diseminación de armas ilegales y bloqueo de financiamiento a los terroristas que los de Bush.
Tras autorizar la invasión de Irak y luego de oponerse a la ocupación, la receta de Kerry para la reconstrucción es incluir a la ONU, lo que la administración Bush ya está haciendo.
Kerry tiene también poco más que ofrecer para resolver el conflicto entre Israel y los palestinos que no sea una propuesta para enviar a la región a los ex presidentes Bill Clinton y Jimmy Carter para tratar de relanzar el proceso de pacificación.
Pero en otros ámbitos el demócrata ha propuesto un acercamiento distinto, como el de reanudar conversaciones directas con Corea del Norte sobre su programa nuclear, incluyendo amenazas de acción militar si es necesario.
Ha prometido también ser más firme ante Arabia Saudita, país al que algunos le achacan ser tolerante y apoyar a los terroristas.
Más notables son sus diferencias con la administración Bush sobre el medio ambiente, tomando en cuenta el retiro de la Casa Blanca del protocolo de Kioto sobre calentamiento global.
«Devolveremos a Estados Unidos a su lugar con derecho propio como líder en la batalla global contra el cambio climático, la pobreza y la propagación de enfermedades», dijo Kerry, reconocido como un defensor del medio ambiente en el Senado. Internamente, Kerry critica la pérdida de tres millones de empleos en su país desde que llegó Bush a la Casa Blanca, hace tres años, y promete nuevos empleos mediante créditos industriales e inversiones en energía y tecnología. Kerry también sostiene que «no debemos tener ningún acuerdo comercial que no tenga parámetros laborales y ambientales».
Agrega que derogará los recortes de impuestos de Bush, que los demócratas sostienen que benefician a los más ricos, y que recortará el déficit a la mitad en su primer término, a pesar de que los cálculos indican que eso es una tarea muy difícil.
También ha prometido cobertura médica para el 96% de los adultos y 99% de los niños, y un plan para facilitar el acceso a medicamentos para todos.
Sobre la pena de muerte, mientras Bush es un ferviente defensor de la misma, Kerry se opone, a menos que sea para terroristas. *
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