El gobierno organizó manifestación de 150 mil escolares por Elián

Marcha de niños cubanos

Oscar Madrid – La Habana, ANSA

A la multitudinaria marcha infantil, sin precedentes en 40 años de la revolución cubana, le siguió una tribuna abierta en la Plaza Antimperialista José Martí que encabezó Fidel Castro con su tradicional uniforme verde olivo.

Castro estuvo acompañado por el vicepresidente Carlos Lage, el canciller Felipe Pérez Roque, el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, Pedro Ross, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba y Niurka Domenico, presidenta de la organización Pioneros.

Unos mil niños de las Escuela Primaria «Marcelo Salado» de Cárdenas, encabezados por 23 compañeros de aula de Elián entre seis y siete años, lideraron la marcha que se prolongó dos horas y media en un ambiente de gritos, risas y sonrisas y la atención de miles de enfermeras y profesoras que cuidaron a los infantes.

Una banda rítmica de la ciudad escolar Libertad integrada por 60 niños entre 10 y 13 años, abrió paso a los pioneros que lucían su tradicional uniforme: camisa blanca y pantalón vino tinto.

La única diferencia en el uniforme de los niños está en el color de la pañoleta en el cuello: roja hasta tercer grado y azul a partir de cuarto, pero bajo el mismo juramento: «Pioneros por el comunismo, seremos como el Che».

Los pequeños manifestantes llevaban sobre su camisa una insignia de papel con la foto de Elián donde se leía: «Pionero, aunque les duela», mientras sobre sus hombros se veían pequeñas mochilas multicolores, algunas con peluches de tigres, osos y sapos.

Al paso frente a la sede diplomática, donde desde una ventana se observaba con discreción la marcha, los niños alzaban sus brazos, agitaban banderas cubanas y muchos gritaban «Fidel seguro, al yanqui dale duro».

Yailén Fuentes, de siete años, compañera de aula de Elián, confesó que se levantó de madrugada para viajar a La Habana desde Matanzas y desfilar por el regreso de su amigo y compañero.

«Nosotros lo queremos mucho y queremos que regrese a jugar con nosotros», balbuceó Fernán, otro pequeño compañero de Elián.

«El es mi amiguito y yo lo tengo que defender para que regrese porque Cuba es su patria. También tenemos que ayudarlo en la escuela», añadió Emilio, de cinco años.

Se vieron en la marcha miles de rostros infantiles rubios, trigueños, mulatos y negros, un mosaico de la diversidad cultural cubana, calzando zapatillas de tenis que dejaron algunos cordones en el emblemático malecón.

La marcha dejó una huella que marca un nuevo hito en la lucha por el regreso de Elián a Cuba que comenzó el 5 de diciembre que ha movilizado a millones de cubanos. «Es una expresión de la exigencia unánime del pueblo de Cuba, especialmente de los más jóvenes, que se ponga fin al secuestro de Elián y de toda su familia. Desde el punto de vista moral, legal, político, no hay forma posible de impedir que el niño regrese a su patria», dijo a ANSA Ricardo Alarcón.

El presidente del Parlamento cubano añadió que «estamos ante el primer secuestro de la historia y no se hecho nada contra los secuestradores y son ellos los que acusan nada más y nada menos que a la fiscal de Estados Unidos».

«Se puede esperar cualquier cosa después de que han violado todos lo conceptos jurídicos», añadió Alarcón, que también es jefe de la misión cubana para las negociaciones migratorias con Estados Unidos.

Para el titular del Parlamento cubano, «no es posible tener una relación normal en materia migratoria mientras Estados Unidos mantenga la ley de ajuste cubano y toda la política que esta ley expresa. Elían es el caso más notorio de violación a estos acuerdos migratorios».

Al término de la multitudinaria marcha infantil pudieron verse algunos bostezos de los más pequeños, envases de agua vacíos, volantes con la foto de Elián abrazando a su padre y la esperanza en pequeños y mayores que el menor regrese a la Isla.

El 2 de junio, medio millón de mujeres marcharon también frente a la sede diplomática de Estados Unidos en Cuba exigiendo el regreso de Elián.

El «niño balsero», de 6 años, sobrevivió a un naufragio de emigrantes ilegales el 25 de noviembre, episodio en el cual murió su madre, Elizabeth Brotons.

El niño permanece en Estados Unidos por resquicios legales presentados por familiares lejanos que viven en Miami y contra la voluntad de su padre, Juan Miguel González, quien posee la patria potestad.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje