El éxito de Kerry obligó a Bush a adelantar inicio de su campaña
Los triunfos del senador de Massachusetts John Kerry en las primarias demócratas obligan al presidente republicano George W. Bush a iniciar su campaña muy temprano, para ocupar el espacio político hacia la elección presidencial de noviembre.
En lugar de la larga batalla fratricida pronosticada entre los precandidatos opositores, los estrategas de la Casa Blanca se encuentran frente a un Kerry en posición de lograr la investidura demócrata ya el 2 de marzo.
El senador de Nueva Inglaterra (noreste) es un rival de peso para Bush, que busca su reelección, e incluso algunos sondeos lo muestran vencedor frente al presidente saliente.
Pertenecientes a la misma generación -Kerry nació en diciembre de 1943, Bush en julio del 46- ambos comparten el mismo un origen social, en la alta burguesía de la costa este de Estados Unidos. Pero las similitudes se detienen allí.
Ante un Kerry liberal que preconiza la cooperación internacional, Bush se sitúa claramente en la derecha, como lo demuestra su apoyo a una enmienda constitucional que prohíba el casamiento entre homosexuales.
El mandatario saliente se presenta como el único capaz de garantizar la seguridad de Estados Unidos contra el terrorismo, aunque los medios empleados sean rechazados por la comunidad internacional.
«Estados Unidos no hará depender jamás su seguridad nacional de dirigentes de otros gobiernos», lanzó Bush en su primer discurso de campaña, el 23 de febrero.
Sin embargo sabe moderar el tono para recomponer sus relaciones con los dirigentes que se opusieron a la invasión británico-estadounidense a Irak en marzo de 2003. En los próximos meses multiplicará sus reuniones con sus homólogos para neutralizar las acusaciones demócratas de que aisló al país. *
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