EEUU cuestionó la "capacidad" del presidente haitiano para seguir gobernando y lo culpó de la crisis

Aristide se aferra al sillón presidencial

El mandatario haitiano dijo que su renuncia -que Estados Unidos, Francia y Canadá le sugirieron que considerara- está «descartada», afirmando que los rumores de que podría renunciar son fabricados por sus enemigos.

«Nada de irse, eso son rumores sin fundamentos que son originados por líderes de la oposición para provocar a la población y (generar) desórdenes en el país».

Por su parte Estados Unidos, que fuera antiguo soporte de Aristide, expresó ayer que el mandatario haitiano tiene la culpa de la crisis que amenaza con derrocarlo y cuestionó «su capacidad para seguir gobernando».

«Esta crisis cocida a fuego lento es en gran parte producto de Aristide», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, en un comunicado de prensa.

Entre tanto, el acosado presidente haitiano se unió a Estados Unidos y la ONU en su rechazo a la violencia y urgió a sus partidarios a no tomar la ley en sus manos, al tiempo que señaló a la fuerza de policía -de unos 4.000 miembros- que debe «asumir sus responsabilidades».

La noche del sábado, varias personas fueron asaltadas y un periodista denunció que le fue robado su automóvil por militantes que custodiaban una barricada.

Por lo menos ocho personas fueron ejecutadas de un disparo en la cabeza y yacían en las calles.

Frente al principal hospital de Puerto Príncipe se podía ver en un charco de sangre el cuerpo de un hombre con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda, luego de haber sido asesinado de un tiro en la cabeza.

Los cuerpos de ocho jóvenes fueron encontrados en el suburbio Carrefour y otros dos cerca del cementerio de la capital, en el barrio Petionville.

Funcionarios del Hospital Adventista en Carrefour dijeron que partidarios de Aristide habían entrado al mismo tres veces durante la noche, la primera para hacer tratar a uno de los suyos y las otras dos para robar dinero y medicinas.

Esporádicos disparos se oían durante la noche y una radio independiente fue forzada a suspender su transmisión luego de que hombres armados tomaran la estación como blanco.

«Luego del ataque fue técnicamente imposible continuar transmitiendo», dijo Leopold Berlanger, director de Radio Vision 2000, quien señaló a la AFP que la radio fue atacada con armas de fuego dos veces durante la noche.

En la mañana del sábado, prácticamente no circulaban vehículos, pero los peatones habían vuelto y las barricadas estaban desiertas.

Washington, a través de su embajada en Puerto Príncipe, exhortó el viernes a los partidarios del presidente Jean Bertrand Aristide a cesar la violencia, y a los rebeldes que exigen la renuncia del mandatario a detener su avance hacia la capital.

«Hacemos un llamado urgente al presidente Aristide a que dé las instrucciones necesarias para que sus partidarios detengan esta violencia ciega contra la población civil y los bienes públicos y económicos del país», señaló un comunicado.

La embajada también llamó a los rebeldes a detener su avance hacia la capital, con el objetivo de parar la violencia.

Por su parte el secretario general de la ONU, Kofi Annan, instó a los haitianos a «evitar la violencia y arreglar sus diferencias a través de medios pacíficos», y advirtió que los líderes del país podrán ser responsabilizados por violaciones a los derechos humanos y a la ley internacional.

Por su parte, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Dominique de Villepin, analizó telefónicamente la crisis con su colega estadounidense Colin Powell.

Los insurgentes armados de Guy Philippe tomaron el viernes una nueva ciudad, Mirabalais (57 km al norte de la capital), en su avance hacia Puerto Príncipe. Fuerzas leales a Aristide recuperaron Cayes, la tercera ciudad más importante de Haití, que había caído en manos de los rebeldes, cuyo líder Guy Philippe dijo que sus fuerzas estarían en la capital en los próximos días.

Estados Unidos, Francia y Canadá dieron señales de dar fin al apoyo que brindaban al mandatario haitiano y lo exhortaron a considerar sus opciones.

El presidente George W. Bush reiteró el viernes que Washington continúa privilegiando una salida política a la crisis, previa al envío de una fuerza internacional, a pesar de que el secretario de Estado Colin Powell había declarado más temprano que Aristide debía «considerar cuidadosamente» su situación.

Mientras tanto, los militares estadounidenses evalúan planes de contingencia en relación a la crisis haitiana pero no tienen órdenes de despliegue, informaron oficiales de defensa.

Según informaciones de prensa, una de las opciones consideradas consistiría en enviar un grupo naval de tres barcos con 2.200 marines a bordo.

Más de 500 haitianos que intentaban huir de su país por mar fueron deportados por guardacostas estadounidenses, indicó el departamento de Estado. *

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