El ejército judío reprimió una manifestación contra el levantamiento de la polémica muralla

Israel mata por primera vez en defensa del muro de separación

La enérgica represión de la manifestación en la localidad de Biddo, a unos kilómetros al noroeste de Jerusalén, se produjo al día siguiente de la conclusión de las audiencias en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre la legalidad de la barrera, llamada por los palestinos «muro del apartheid».

Más de diez personas resultaron heridas cuando los guardias fronterizos abrieron fuego contra los manifestantes.

Un poco antes, en la franja de Gaza, un militar israelí y dos palestinos armados murieron durante un ataque palestino contra soldados y empleados civiles israelíes en el paso fronterizo de Erez, en la entrada norte del territorio.

En Biddo, un manifestante murió alcanzado por una bala en la columna vertebral durante los enfrentamientos y otro de un disparo en el pecho, según fuentes médicas.

Los guardias fronterizos lanzaron granadas lacrimógenas y dispararon balas recubiertas de goma y balas reales contra los manifestantes.

Según una fuente militar, seis guardias fronterizos fueron heridos a pedradas, uno de ellos bastante gravemente.

Según la organización israelí «Rabinos por los Derechos Humanos», dos pacifistas israelíes que participaban en la manifestación también sufrieron heridas, uno de ellos en el estómago por una bala de acero recubierta de goma.

Israel comenzó el martes la construcción de un nuevo tramo de muro de 42 km que pasa por Biddo y la vecina Beit Surik.

Presentada por Israel como un medio para impedir la infiltración de kamikazes palestinos en su territorio, la barrera penetra profundamente en territorio palestino y hace sumamente problemática la creación de un Estado palestino viable.

En el ataque de Erez, dos palestinos dispararon con fusiles automáticos y lanzaron granadas después de haber conseguido infiltrarse en la zona industrial bajo control israelí. Mataron a un militar e hirieron a dos civiles antes de ser abatidos a su vez.

El ataque fue reivindicado por las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, diversos grupos armados autónomos escindidos del Fatah, el movimiento del líder palestino Yasser Arafat.

Cuatro israelíes murieron el 14 de enero en un atentado suicida cometido por un palestino en el mismo lugar. Después de este ataque, el ejército israelí cerró el puesto fronterizo, paso principal entre la franja de Gaza y el Estado judío, utilizado cada día por miles de trabajadores palestinos que se dirigen a Israel o a la zona industrial de Erez. Las víctimas de este jueves elevan a 3.783 el número de muertos desde que comenzó la segunda Intifada, a fines de setiembre de 2000, entre ellos 2.831 palestinos y 884 israelíes.

Por otra parte, la Autoridad Monetaria Palestina (Banco Central) denunció la operación llevada a cabo la víspera por las autoridades israelíes en bancos palestinos de Ramala (Cisjordania) e instó a la comunidad internacional a intervenir para impedir que se reproduzcan este tipo de asaltos.

Las autoridades israelíes se incautaron millones de dólares en una operación que los palestinos calificaron de atraco y que según fuentes de la seguridad israelí tenía por blanco los fondos destinados a alimentar al «terrorismo» palestino.

Estados Unidos criticó esta operación por temor a que desestabilice el sistema financiero palestino. *

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