El muro de Sharon ante la Corte Penal de La Haya

«Muro de la anexión y del apartheid» o «muro de la vergüenza» son los nombres por los que se conoce la barrera de separación de cemento de 8 metros de alto que el gobierno de Sharon construye a lo largo de Cisjordania y cuya legalidad está siendo juzgada desde el lunes por la Corte Internacional de Justicia (o Corte Penal Internacional) en La Haya. Se escucharon los alegatos del representante palestino, de Cuba y de Jordania, a los que se sumaron las voces del secretario general de la Liga Arabe, Amr Mussa, y de Rusia. Israel rehuyó el debate, y no compareció. EEUU tampoco. Hubo manifestaciones en las ciudades palestinas y en países árabes, y demostraciones de diverso signo frente a la sede del tribunal en la ciudad holandesa.

Alegatos contra el «muro del apartheid»

Hasta el miércoles las delegaciones expusieron ante la CIJ  máximo órgano jurídico de Naciones Unidas  sobre la legalidad o no de la construcción del muro, tras lo cual el tribunal de 15 miembros elaborará un informe a ser sometido a la Asamblea General. El año pasado, la misma exigió por amplísima mayoría (similar a la que condenó reiteradamente la política expansionista de Israel, y también con la solitaria oposición de Israel y EEUU) la suspensión de la construcción del muro, del cual ya se erigieron cerca de 200 kilómetros, de un total previsto de alrededor de 730 kilómetros.

En vísperas de la reunión de la CIJ, el domingo 22, un atentado kamikaze palestino en Jerusalén mató a nueve civiles israelíes e hirió a 62. El ataque, condenado por las autoridades palestinas y por la opinión pública mundial, proporcionó un argumento al gobierno de Sharon ante la Corte. Organizaciones palestinas como Hamas y la Jihad islámica alegan que fue una venganza por las matanzas perpetradas por las tropas israelíes el 11 de febrero en dos incursiones en Gaza, que dejaron 15 palestinos muertos, en su mayoría civiles.

En un informe de 411 páginas elevado a la Corte los palestinos argumentan que el muro viola el derecho internacional humanitario y los derechos humanos. Israel entregó un escrito de 135 páginas en que afirma que la CIJ carece de competencia (jurisdicción) para juzgar el caso. El delegado palestino Nasser al Qidwa reclamó al abrir el debate que la CIJ declare ilegal esa barrera, amenaza para la paz en Oriente Medio, y añadió: «Este muro no tiene nada que ver con la seguridad, ratifica la anexión y la ocupación de facto de grandes porciones de territorio palestino, y destruirá las esperanzas de la comunidad internacional en la solución que prevé dos estados viviendo uno junto al otro». Desde Ramalá, donde está confinado, Arafat dijo al inaugurar la jornada de protesta del pueblo palestino que «el muro de anexión, expansión y racismo tiene como objetivo privar a los palestinos del 58% de sus tierras en Cisjordania y convertir las ciudades y campos en guetos aislados que serán controlados por asentamientos establecidos por la fuerza israelí de ocupación».

Mancuerna Israel-EEUU

Llamó al mundo a ver la magnitud de la tragedia palestina y a la CIJ a abrir una esperanza de paz si juzga ilegal la construcción del muro: «No podrá haber paz entre los dos pueblos y en la región mientras el muro exista». Y concluyó que «el muro busca impedir la creación del Estado palestino conforme a las resoluciones internacionales».

En su escrito Israel dice que un dictamen de la CIJ perjudicaría el «mapa de ruta», lo que parece un contrasentido desde que su gobierno rechaza esa iniciativa. Además, Sharon declaró ante la Knesset que jamás negociará con Arafat, al que amenazó con la muerte o la deportación. En realidad, el primer ministro apuesta a un plan unilateral elaborado por él que presentará a Bush en Washington a fines de marzo.

Las deliberaciones de La Haya fueron calificadas de «circo de la hipocresía» por Sharon, que sufre el impacto de las denuncias de corrupción que pesan sobre él y sus hijos. El martes, en medio de las audiencias de la CIJ, Israel inició la construcción de un nuevo tramo del muro, de 42 kilómetros, entre una colonia y un centro de detención militar en el noroeste de Cisjordania, y Sharon confirmó que la barrera se levantará en toda su extensión, cueste lo que cueste.

Manifestaciones cruzadas

Hubo manifestaciones en las ciudades cisjordanas de Jenín, Kalkiliya, Naplusa, Tulkarem, Belén, Hebrón y en Ramalá. En Abu Dis, ante la barrera, el primer ministro Ahmed Qureia se unió a los manifestantes. De todas partes se enviaron mensajes a la CIJ. En muchos casos hubo choques con los soldados israelíes, con palestinos heridos por balas de acero recubiertas de goma, gases lacrimógenos y bombas de estruendo. Manifestaciones similares se efectuaron en Egipto, Siria, Marruecos, Bahrein y Líbano, donde 4 mil personas participaron en la protesta del campo de refugiados de Ain Heloue. Pacifistas israelíes manifestaron también contra el muro, en algún caso junto a palestinos. En las últimas demostraciones palestinas ha adquirido importancia el Partido del Pueblo Palestino (ex comunista) y la Iniciativa Nacional (frente de izquierda cívica), junto a otros grupos.

Ante la sede de la CIJ, en La Haya, marcharon más de 3 mil pro-israelíes, entre ellos víctimas del último atentado en Jerusalén. La organización ultraortodoxa Zaka trasladó los restos del autobús calcinado. Se registraron también manifestaciones a favor de los palestinos, e incluso de rabinos contrarios a la erección del muro.

Inscripción en el cemento

En reciente documental vimos la represión y las humillaciones que sufren los palestinos en los puestos de control del muro. Ahora pudimos apreciar a los soldados israelíes a bastonazo limpio contra los manifestantes, mientras en el cemento se leía: «This wall will soon fall» (este muro caerá pronto). *

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