El galardonado escritor mexicano opina sobre los gobiernos de Latinoamérica

Fuentes: "Bush es un loco idiota que debería estar encerrado bajo 7 llaves"

A continuación reproducimos un extracto de la entrevista que publicara la revista argentina Veintitrés.

«–¿Cree que con Bush estamos en presencia de una dictadura a nivel planetario?

–No es una dictadura porque puede ser revocada, a menos que suceda algo que no preveo. Hay elecciones en los Estados Unidos y una gran división política en ese país: la mitad es pro Bush y la otra mitad contra Bush, así que no está dormido el pueblo americano y como sucedió en la época de Mac Carthy, pueden optar por otra solución.

Creo que no es dictadura totalitaria tipo Hitler o Stalin, de ninguna manera. Lo que pasa es que ni Hitler ni Stalin tuvieron jamás tanto poder como tiene un hombre ignorante, simplista, fanático y maniqueo como George W. Bush. Ese es el problema. Que tiene todo el poder del mundo un hombre que debería estar encerrado bajo siete llaves en un rancho de Texas. Porque es un loco idiota, todo lo que hace es un desastre, nos lleva a un precipicio, a una especie de apocalipsis a través de una idea totalmente maniquea del bien y del mal. Nunca habla de derecho ni de justicia, habla siempre en términos maniqueos. Los buenos, que somos nosotros, y los malos, que son los demás. Esto es un maniqueísmo peligroso que puede llevarnos incluso a una catástrofe nuclear, apocalíptica. La teoría de la guerra preventiva autoriza a cualquier vecino que sospeche de su vecino a iniciar una guerra. Es una teoría que destruye el derecho internacional, destruye las vías de la diplomacia y nos pone a todos en una situación increíblemente grave. Por eso digo que hay que oponerse a Bush, ir contra él, porque el peligro mayor que tenemos en el mundo es el presidente de los Estados Unidos.

–¿Cómo se opone un escritor?

–Yo no soy quién para dictarle a nadie su posición política. Conozco mucha gente que ve en Bush a un defensor del mundo domocrático o de los valores de Occidente, contra el Islam por ejemplo. Y no se dan cuenta de que el choque de civilizaciones del que habla Huntington no es asunto de Occidente contra el Islam sino que el problema del choque se da dentro del Islam, entre tradicionalistas y modernizadores, entre los demócratas y los autoritarios, pero siempre dentro del propio Islam, es una lucha vertical.

 

Kirchner, Lula y Chávez

–¿Qué cosas lo acercan y qué lo separa de los nuevos procesos políticos que se dan en Latinoamérica, especialmente Chávez, Lula y Kirchner?

–Son procesos muy distintos. En Venezuela, el caso más dramático, lo que hubo fue una crisis total de los partidos políticos y del sistema democrático que había regido en los tiempos del boom petrolero. De manera que el país fue presa fácil de un demagogo como Hugo Chávez, que es un hombre peligroso porque puede acabar en la destrucción de todo el sistema legal en Venezuela. Que es un presidente electo, de eso no cabe duda. El caso Lula es muy interesante, porque muestra la lucha tenaz de un obrero que forma alianzas políticas y llega al poder con responsabilidad suprema en el país más fuerte de América latina. Están las preguntas: cómo va a manejar la economía, la política, cuánta lealtad les debe a sus partidarios de izquierda, cuánta a la clase empresarial, cómo enfrentará los problemas de la macroeconomía. ¿Tendrá éxito en su lucha contra la pobreza? ¿Cómo reaccionará ante vecinos tan conflictivos como Venezuela y Colombia? Y sobre todo, cómo va a llevar su relación con los Estados Unidos, que promete ser bastante difícil, sobre todo por las relaciones comerciales entre los dos países, que como vimos en la reunión de Miami es muy mala. Creo que Lula va a encabezar, sin duda, una asociación del Mercosur con El Pacto Andino para tratar de formar una respuesta económica ante la singular hipocresía y contradicción de los Estados Unidos en materia comercial. Porque predican el libre comercio por un lado y practican el proteccionismo más atroz por el otro. Y más aun en un año electoral en que veremos a Bush protegiendo los productos de sus industrias locales y cerrándoles la puerta a países como Brasil y la Argentina.

–No necesito entonces preguntarle su opinión sobre el ALCA…

–Siempre he estado en contra del ALCA, siempre me ha parecido una farsa, un acto demagógico y propagandístico sin ningún contenido. La política de los Estados Unidos va a ser ahora hacer tratados bilaterales con la mayor parte de los países que pueda, pero no irá muy lejos porque a pesar de que ya tiene el Tratado de Libre Comercio con México y con Chile, no lo va a tener con Brasil ni con la Argentina, que son países que cuentan más.

–¿Cómo ve esos nuevos movimientos sociales nacidos al calor de la crisis argentina?

–Son reacciones naturales ante una crisis tan profunda como la que sufrió la Argentina del final del gobierno de De la Rúa. Supongo que ahora se estará calmando un poco todo. Pero tanto bagaje del pasado pesa sobre la Argentina: los desaparecidos, la impunidad de los militares, la crisis de confianza, el pauperismo de la clase media, todo esto es un equipaje cultural, social y político muy pesado que carga la Argentina y no hago más que desearle suerte a un país que quiero tanto. Ojalá que Kirchner sepa sacar adelante los problemas, aunque sea anímicamente. Pero lo que sí creo que ha cambiado es que la Argentina ya no se considera más un país europeo enclavado en el corazón de la América del Sur, creo que sabe muy bien que es un país de Latinoamérica, con todos los problemas que ello implica.

–En algún momento usted vio a Chiapas como un Vietnam del Estado mexicano. ¿Qué pasó con el zapatismo?

–Muchas cosas han cambiado. Pasó que hay un problema de liderazgo y que el subcomandante Marcos perdió cierta orientación después de diez años bajo los reflectores de la atención internacional. Perdió un poco el norte cuando salió a defender a ETA, que para mí es una banda de asesinos, han matado a muchos amigos míos. Entonces me pregunté: ¿qué tiene que ver la defensa de la ETA con la defensa de los indígenas mexicanos? El presidente Fox cometió un grave error al iniciar su gobierno con el permiso para la gran marcha zapatista y decir que iba a resolver esa cuestión en quince minutos. Se hicieron mal ambos, Fox y Marcos. Se convirtió eso en un espectáculo, se alejaron los protagonistas políticos del problema mismo, que es la situación de los indígenas en México y sobre todo en Chiapas, donde hay una situación postergada y latente.»

El escritor mexicano Carlos Fuentes obtuvo el Premio Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias y la Legión de Honor de la República Francesa, entre otros tantísimos, que parecen preanunciar el Nobel. *

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