La detención de Oviedo abre nuevas esperanzas a la democracia paraguaya

Lino Oviedo, el fantasma que tiene en vilo a Paraguay

Asunción, AFP

Oviedo fue detenido en la localidad brasileña de Foz de Iguazú, confirmó el ministro paraguayo de Defensa, Nelson Argaña.

Protagonista principal del golpe que en 1989 derrocó al dictador Alfredo Stroessner (tras 35 años en el poder), a quien sacó de su despacho granada y pistola en mano, Oviedo huyó de su país en marzo pasado, acusado del asesinato del vicepresidente de la República, Luis María Argaña (padre del actual ministro de Defensa).

Este aguerrido ex jefe del Ejército, diestro jinete y popular entre los sectores humildes por su discurso populista y su dominio del guaraní, es la bestia negra favorita del actual gobierno, que le responsabilizó de la fallida intentona golpista del pasado día 19, imputación que él negó rotundamente.

De 55 años, Oviedo hizo una meteórica carrera militar. Logró la jefatura del Ejército en 1993, cuando ya se le adjudicaba una acusada tendencia a entrometerse en política.

Miembro del gobernante Partido Colorado, su correligionario el presidente Juan Carlos Wasmosy (1993-98) lo pasó a retiro tras denunciar que el general intentó derrocarlo en abril de 1996.

Wasmosy y sus amigos intentaron marginarlo del mapa político, pero no impidieron que se convirtiera en el candidato del partido a la presidencia tras arrasar en las elecciones internas de setiembre de 1997.

Condenado a diez años de cárcel por la sublevación de 1996, fue apartado finalmente de la carrera presidencial. Pero, en los comicios del 10 de mayo de 1998, resultó elegido su ahijado político, Raúl Cubas. Parecía cumplirse así la proclama de sus seguidores durante la campaña electoral: «Cubas al gobierno, Oviedo al poder».

Pero el asesinato de Argaña (enconado enemigo suyo) el 23 de marzo de 1999, precipitó los hechos. Acusado Oviedo de instigar el atentado y de la muerte de siete personas en las protestas suscitadas en los días posteriores, Cubas presentó su renuncia el día 28, no sin antes facilitar la fuga de su mentor a Argentina.

El entonces presidente de ese país, Carlos Menem, le concedió asilo político, pero en diciembre pasado (cuando Menem dejó el poder) decidió pasar a la clandestinidad, tras anunciar que comenzaría a luchar por la convocatoria inmediata de elecciones presidenciales.

Desde entonces, Oviedo se manifestaba periódicamente en radios y televisiones paraguayas o de los países vecinos, mientras las autoridades lanzaban infructuosas redadas para atraparlo.

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