De la Rúa busca ayuda de Clinton para inversiones

Fernando de la Rúa está en Nueva York, donde entrevistará a inversores y medios de prensa prominentes de los EEUU, como aperitivo para el encuentro que mañana tendrá en la Casa Blanca con Bill Clinton.

EEUU es la estancia más importante y clave del viaje que por 12 días realiza el Presidente argentino. El jueves recala en Cartagena de Indias (Colombia) para participar de la Cumbre del Grupo Río que tendrá este año matices particulares, vista la situación institucional en gran parte de sus integrantes.

Luego, el argentino ira a El Cairo, para participar de otra cumbre, la de los «15» países bisagras entre el mundo superdesarrollado y los marginados de los beneficios de la economía y la revolución informática: los arrabales del mundo globalizado.

Un frío sudor corrió por la espalda del Presidente cuando llegó la versión de un probable vuelo de Clinton a Damasco para participar de las exequias del presidente sirio Hazaf El Assad. Pero no lo hará: va su secretaria de Estado, Madeleine Albright, quien se quedó sin interlocutor de primer nivel, es el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini.

De la Rúa fue en vuelo de línea y se aloja en Nueva York en el Plaza Hotel, el más barato de los tradicionales. Algunos integrantes de la comitiva, ayer buscaban temprano un hotel módico. Luego a Washington, el presidente irá en uno de los aviones argentinos, el Tango 02, pero otros miembros, lo harán por carretera en vehículos colectivos. «Quiere ahorrar y muestra su austeridad», dicen en los aledaños del primer mandatario. «Se ocupó personalmente de la empresa que alquiló los automóviles de transporte del aeropuerto Kennedy a Manhattan», confió a este diario, uno de los organizadores del viaje.

Un austero que busca inversiones

Claro, esa exhibición de frugalidad para contrastar con las bacanales de Carlos Menem en estas ocasiones, no es el principal motivo de la gira. De la Rúa quiere conseguir inversiones y por eso su estancia hoy en la City neoyorquina es fundamental. Transmitirá a los hombres del dinero su disposición a equilibrar las finanzas fiscales, como señal de seriedad y atractiva para los buenos negocios.

En su portafolios llevó el decreto desregulando la telefonía argentina, un antiguo reclamo norteamericano, que precisamente quebrará, por ahora, el monopolio de Telefónica y Telecom, con mayoría de capital europeo, para dar curso al poder de las companías estadounidenses. El gobierno argentino ha recibido la promesa de que las nuevas incursoras en el mercado telefónico harán inversiones por 5.000 millones de dólares en tres años y que habrá un gran salto en Internet.

Aunque el gobierno de la Alianza proclamó el fin de las relaciones carnales con los EEUU hasta ahora, si bien con matices, ha seguido el rumbo externo de la administración anterior. Menos aspavientos, pero similar contenido.

De los temas conflictivos, el de las patentes medicinales está en manos de la Organización Mundial de Comercio y otro, la política aérea de «cielos abiertos», el gobierno quiere seguir meditando sobre el cumplimiento de un acuerdo en tal sentido, porque ahondaría la crisis terminal en que se encuentra Aerolíneas Argentinas, que aunque controlada por capitales españoles, es la empresa de bandera. «Cielos abiertos» y desplazamiento de las empresas de cabotaje argentinas por companías aéreas de los EEUU es la misma cosa.

De narcotráfico, poco Buenos Aires y Washington han coincidido en criticar al gobierno del Perú por su proceso electoral, que dejó a la Argentina casi sola en Sudamérica. No es un juicio de valor, simplemente constata un hecho. Washington tiene sus ojos puestos en la acción del narcotráfico en el país sudamericano. La ausencia del ministro de Defensa y del secretario de lucha contra las drogas infames, indican que no habrá tratamiento a fondo sobre el tema.

Argentina no quiere involucrar a sus FFAA en la acción punitiva contra los narcos. En EEUU, ha deslizado el actual máximo representante diplomático aquí, Manuel Rocha, nunca han hecho pedido semejante. Pero desde el Pentágono y la DEA lo han sugerido, según fuentes competentes.

De la Rúa no dejará de reclamar por los subsidios de las grandes potencias a la producción agrícola, y pedirá que se le aumente la cuota de carne argentina, ahora declarada libre de aftosa. Hace pocos días, EEUU levantó la prohibición para recibir cítricos argentinos, salvados también de las plagas. Wall Street ha recibido con atención las recientes medidas de ajuste que adoptó el gobierno, pero los hombres de negocios vinculados a la Argentina quieren saber cómo la Alianza asimila el reciente paro de protesta de todo el arco sindical, de qué manera negociará con los sindicatos y con la oposición peronista, cada vez más separada de su antigua «columna vertebral».

En este sentido, de la Rúa incorporó a la delegación a legisladores importantes de justicialismo y se unió en Nueva York, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf. Eso sí: el Presidente testó de la lista de los escasos acompañantes a su amigo, el jefe de la SIDE, Fernando de Santibáñez, un hombre apreciado por los banqueros.

Fue en represalia a sus declaraciones anticipando más ajustes, un pésimo mensaje para la opinión pública interna.

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