El ministro de Economía dijo que con una tasa de aceptación del 50% estaría conforme

Argentina busca destrabar la negociación de su deuda

A pesar de que el reconocimiento de sólo el 25%; del valor nominal de la deuda fue ratificado una y otra vez por el gobierno argentino y por Kirchner en persona, se manejó luego la idea de un bono asociado al crecimiento y una vaga sugerencia de buscar fórmulas para diferenciar a los «fondos buitre» de los pequeños inversionistas.

A ello se sumó ayer el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien aseguró que «Argentina comienza a comportarse con seriedad», según declaró a la radio América, procurando generar confianza en las negociaciones.

«Cualquier acción que el gobierno firme (con los acreedores) se va a cumplir a rajatabla, y esto es porque va a pagar» las obligaciones que contraiga, dijo Fernández.

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, había admitido el sábado que se contentaría con una tasa de aceptación de la propuesta de entre 50 y 66%; de los acreedores, porque restricciones internacionales impiden hoy ofertas similares a las de otros países en la década pasada.

El titular de Economía explicó que en las reestructuraciones de deuda de los años 90 se empleaban recursos públicos de gobiernos y del Fondo Monetario Internacional (FMI), que en la actualidad no pueden utilizarse.

El ministro dijo que Argentina diferenciaría según el tipo de acreedor, por ejemplo, entre un «fondo buitre» que compró a 14 centavos y con 25 ya tiene una utilidad, y un inversor japonés o italiano que adquirió sus bonos a 100, «pero las reglas internacionales lo impiden», lamentó.

Lavagna sugirió que dos países del Grupo de los Siete (G7), que no identificó, «se mostraron interesados en la idea», y aseguró que el gobierno argentino «está abierto a trabajar» en ella.

Informes periodísticos revelaron este domingo que en el ministerio de Economía, se analiza, sin apartarse del límite del 25%; del valor de la deuda, a quién pagar primero, con la idea de privilegiar a los tenedores de bonos ancianos o enfermos, como se hizo internamente en Argentina con la crisis bancaria de diciembre de 2001.

Esta idea se combinaría con la posibilidad de que algunos países financien un resarcimiento extra para sus ciudadanos poseedores de bonos argentinos.

Al buscar antecedentes jurídicos al respecto, los colaboradores de Lavagna encontraron que en el caso de Parmalat, el Estado italiano absorbió parte de las deudas contraídas por la compañía con los bonistas.

Italia, junto a Japón, Estados Unidos, Alemania y la propia Argentina, son los países donde reside el mayor número de tenedores privados de deuda argentina, de 81.000 millones de dólares, que está en mora desde diciembre de 2001.

Otra variante que puede abrir un ámbito de negociación es la idea del gobierno argentino, aún en proyecto, de emitir para la reestructuración, un bono de rendimiento variable según el desempeño de la economía.

Esa posibilidad fue mencionado en setiembre, cuando Argentina presentó su oferta para la deuda en mora en la reunión del FMI y del Banco Mundial realizada en Dubai.

Sus características precisas se conocerán en abril, cuando el gobierno de Néstor Kirchner anuncie los instrumentos de canje de sus títulos en poder de cientos de miles de tenedores privados, algunos acaparados a precio de liquidación por los denominados «fondos buitre».

El bono asociado al desempeño económico es una posibilidad de obtener más de 25%; del valor nominal de la deuda, aunque sobre la base de una apuesta a que el país crezca. *

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