Incierto escenario para el gobierno de Lula tras el Carnaval en Brasil

El presidente Luiz Inacio Lula da Silva enfrenta un escenario incierto tras el Carnaval, cuando se definirá la suerte de su número dos, José Dirceu, y si la oposición logra iniciar una investigación parlamentaria sobre un escándalo que sumió a su gobierno en su primera crisis.

«El ambiente es confuso y políticamente incierto», evalúa el Instituto Brasileño de Estudios Políticos (Ibep).

El analista Christopher Garman contempla tres escenarios en los que el impacto de la crisis dependerá de lo que suceda con Dirceu y de la capacidad de la oposición para crear una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) concentrada en el ex asesor gubernamental Waldomiro Diniz, quien desató el escándalo. La investigación sería considerada devastadora porque prolongaría la polémica y con ello la crisis.

Según Garman, en el escenario más optimista, el gobierno evita cualquier CPI y Dirceu permanece en el gobierno. En un escenario intermedio, el gobierno apoya una CPI del Bingo (que abarca todo el juego de azar y desvía la atención del caso Diniz) y en el peor escenario, (la oposición) instala su CPI, con una crisis política de primer orden, estimó Garman.

El Carnaval, que paraliza a Brasil, otorgó una tregua a la crisis, desatada con la divulgación hace 10 días de un vídeo filmado durante la campaña electoral de 2002, en el que el ex subjefe de Asuntos parlamentarios de la presidencia, Waldomiro Diniz, pedía coimas a un presunto jefe del juego clandestino, a cambio de favores políticos. Diniz, que dijo pedir el dinero para candidatos aliados a Lula, fue llevado por Dirceu al gobierno y durante un año trabajó bajo sus órdenes.

«Cae el mito de la pureza ética del PT (gobernante Partido de los Trabajadores): el presidente Lula no tiene otra salida que apartar al ministro Dirceu hasta el final de las investigaciones», afirmó el líder del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en el Senado, Athur Virgilio, quien quiere crear una CPI sobre el caso Waldomiro Diniz.

«Es inevitable cuestionarse sobre el futuro del ministro de la Casa Civil», considera el IBEP, estimando que de aprobarse la CPI de la oposición, la polémica se prolongaría en el tiempo y en la opinión pública y Dirceu «difícilmente podría continuar ejerciendo como coordinador político del gobierno con la eficacia del pasado».

Aunque el gobierno admite la posibilidad de buscar un acuerdo político con la oposición para superar la crisis, no acepta los requisitos de esta, la creación de la CPI y la dimisión de Dirceu, estima este domingo el diario Estado de Sao Paulo. Para la creación de esa CPI, a la oposición le faltan seis votos en el Senado, señala el diario Folha.

Lula trató de eludir el impacto del escándalo prohibiendo desde el sábado los bingos. Además, aseveró, «no habrá ningún indicio ni denuncia que involucre práctica ilícita en este gobierno que no sea investigada hasta el fin».

Los bingos en Brasil funcionaban en un vacío legal, ya que no están reglamentados, y lo que se espera es que el Congreso los reglamente.

La propuesta del gobierno es nacionalizar los bingos, reveló al diario O Estado de este domingo el ministro de Justicia Marcio Thomaz Bastos. El gobierno ya contemplaba su legalización para recaudar dinero para proyectos sociales.

Los bingos, que son más de 1.000 en el país y que mueven millones, ya está preparando su respuesta en la justicia y en el Congreso, donde disponen de un gran lobby, según el diario Globo.

El escándalo ya comenzó a afectar la popularidad del gobierno, según una reducida encuesta realizada por el Instituto Gerp en Rio de Janeiro, que asegura que la evaluación (de 1 a 5) de la administración pasó de 3,25%; en enero a 2,9%; en febrero. *

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