El ataque se prudujo en vísperas del debate sobre legalidad del "muro de seguridad"

Atentado kamikaze: mueren ocho israelíes

El agresor, identificado como Mohammed Zahun (Zael, según otra versión), de 22 años de edad, miembro de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, brazo armado de Al Fatah, que reivindicó el atentado, se hizo explotar a las 8.30 hora local de ayer en el autobús de la línea 14.

El joven palestino provenía de un poblado cercano a Belén, en un área todavía aislada de la polémica «barrera de seguridad» que Israel construye en Cisjordania con el fin declarado de prevenir «infiltraciones terroristas».

El atentado suicida fue cometido en vísperas del debate sobre la legalidad de dicho muro, que desde hoy se analizará en la Corte Penal Internacional de La haya.

El terrorismo palestino golpeó también esta vez en sectores más indefensos y débiles de la sociedad israelí, los que usan el transporte público a falta de automóvil, en un horario donde hombres y mujeres se dirigen a escuelas y lugares de trabajo.

La explosión se registró a pocos metros de una gasolinera a la altura de un importante cruce de carreteras sobre la calle Emek Refaim, de mucho tránsito, cerca del hotel King David.

La policía dijo que la carga explosiva era de cinco kilos y que para hacer aún más letal, fue armada junto a clavos y bulones.

La explosión partió en dos el rodado y mutiló los cuerpos de numerosos pasajeros, algunos de cuyos miembros fueron hallados a varios metros de distancia.

Mohammed Abu Snein, un palestino que estaba trabajando en la gasolinera en el momento de la explosión, contó: «Vi el autobús explotar delante mío y trozos de vidrio y de carne invadir la estación». Los socorristas llegaron al lugar en breve tiempo y, en un primer momento, se informó la muerte de siete personas, además del atacante. Pero luego médicos del instituto de medicina forense descubrieron que los restos eran de ocho personas, la mayoría jóvenes entre 18 y 32 años.

Entre los 60 heridos, varios adolescentes, al menos dos están en condiciones graves.

La Brigada de los Mártires de Al Aqsa dijo que se trató de una venganza por el crimen de 15 palestinos en una operación militar israelí en Gaza, el pasado 15 de febrero.

El ejército israelí impuso el toque de queda en el poblado de Husan, desde donde provino el atacante y aisló a Belén, mientras permanece en máximo estado de alerta ante el temor de nuevos ataques.

El atentado, elogiado por Hamas y la Jihad Islámica, fue duramente condenado por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), cuyo presidente, Yasser Arafat, ordenó arrestar a los autores.

El hecho de que el atacante haya salido de una zona en la cual no fue construido aún el muro parece hacerle el juego a Israel.

Los portavoces del gobierno israelí enseguida destacaron que en las zonas donde está construida la barrera -centro norte de Cisjordania en el límite con Israel- hace tiempo que no se registran atentados. «Los asesinos palestinos demostraron de nuevo que son ellos los agresores y no Israel, y que la barrera no tiene otro fin que salvar vidas humanas», dijo el ministro de Justicia, Yosef Lapid.

«Espero que los 15 jueces de La Haya reciban este mensaje: si hubiera estado la barrera en torno a Jerusalén, no hubiéramos sufrido hoy este ataque», agregó. *

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