Dirceu medita sobre su futuro
Según amigos de Dirceu citados por la prensa local, los cuatro días y medio del carnaval, considerada la mayor fiesta del país, serán decisivos para que decida si continúa o deja el gobierno por cuya llegada al poder siempre luchó.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que ayer enfrentó públicamente y por primera vez el escándalo al anunciar el cierre de las casas de juego de bingo, parece estár más abierto a la posibilidad del alejamiento de Dirceu, como le reclamó la oposición.
Según radioemisoras y la agencia Folha, del diario Folha de San Pablo, Dirceu le dijo a un ministro: «no aguanto más, me quiero ir».
Las opciones para reemplazar a Dirceu son el ministro de Comunicación, Luiz Gushiken, para los analistas el autor de la idea de cerrar los bingos, y el ministro de Economía, Antonio Palocci.
Empero, Palocci desmintió el viernes esa versión porque el «enroque» puede implicar cambios en el área económica y financiera, la más susceptible hasta hoy por el escándalo.
Al «efecto Waldomiro», como lo denomina el analista económico Celso Ming, se atribuyó una caída en la Bolsa de San Pablo de 5,3 por ciento en una semana y el dólar subió 2,2 por ciento. Dirceu, considerado por Lula da Silva como un «súper ministro», fue en la década de los 60 un dirigente estudiantil de izquierda y uno de los 15 estudiantes liberados en canje por el embajador de Estados Unidos, Charles Elbrick, secuestrado por un comando guerrillero.
Después de ese episodio Dirceu se fue a Cuba, donde recibió entrenamiento guerrillero y volvió clandestinamente a Brasil para combatir a la dictadura militar que gobernó entre 1964 y 1985.
En Cuba se hizo una cirugía plástica, se cambió la identidad y al llegar clandestinamente a Brasil se radicó en el estado de Paraná, hasta que volvió la democracia, y luego se afilió al Partido de los Trabajadores, convirtiéndose en uno de sus principales ideólogos.
El 13 de febrero la revista Epoca difundió imágenes de Waldomiro Diniz captadas en un video mientras negociaba con Carlos Ramos, un conocido capitalista del juego, comisiones ilegales y donaciones para la campaña del PT en 2002.
Diniz trabajaba directamente para el ministro Dirceu, pero el principal argumento del gobierno es que el ex funcionario cometió la ilegalidad en 2002, cuando todavía el PT no había llegado al poder.
Pero el viernes, Epoca mostró nuevamente que Diniz se reunió al menos unas seis veces con Ramos y con representantes de una multinacional estadounidense para tratar asuntos relacionados con los juegos. En simultáneo, la revista Veja publicó otro reportaje en el que José Vicente Brizola, ex titular de Loterías de Río Grande do Sul, revela que fue presionado por el comité de campaña del PT para recaudar dinero de manera ilegal de los capitalistas del juego en ese estado. Hoy la Folha de San Pablo publicó una nueva denuncia, en la que acusa al ministro de Deportes, Agnelo Queiroz, de haber mantenido tres reuniones con «lobbystas» del bingo. Queiroz, militante del partido aliado Partido Comunista de Brasil, admitió haber recibido a representantes de las casas de juego el año pasado, para conversar sobre la legalización de los bingos.
«Pero las sugerencias no las tomé en cuenta», se defendió hoy Queiroz, quien prefiere que los bingos sean estatizados para evitar la corrupción.
Los bingos fueron creados en 1993 precisamente para ayudar al desarrollo del deporte, pero en poco tiempo cayó en manos de las mafias del juego. *
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