Andinistas mueren de frío en cerro de Neuquén
A 4.100 metros de altura sobre el cerro Domuyo, ubicado a unos 580 kilómetros al noroeste de la ciudad de Neuquén, se encontraron los cadáveres de dos andinistas que murieron el martes, según un artículo del diario Clarín.
Un tercer integrante del grupo que logró salvarse, fue quien informó que sus compañeros murieron por congelamiento.
Poco después de las dos de la tarde del jueves una patrulla de 21 hombres -formada por expertos de la Policía de la provincia y especialistas del Club Andino Cordillera del Viento-, encontró muertos al ingeniero Carlos Pereti de 40 años, empleado de la Planta de Agua Pesada que explora la provincia con la Comisión Nacional de Energía Atómica, y al radiólogo Gustavo López, de 32 años, quien trabajaba en un hospital estatal de la ciudad de Neuquén. El tercer integrante del gupo, el médico clínico Marcelo Di Peto, fue quien había dado aviso a la patrulla después de intentar reanimar a sus compañeros.
Una expedición de rescate fue la encargada de bajar los cuerpos al campamento.
Los tres andinistas -provenientes de la localidad frutícola de Plottier, ubicada a 15 kilómetros de la ciudad de Neuquén- habían preparado la expedición durante 8 meses, aunque se desconoce si eran expertos y si conocían a fondo el cerro Domuyo, de 4.709 metros de altura, al que habían llegado el sábado en auto.
Según se estima, el domingo el grupo había pasado el campamento base, ubicado a 2.995 metros de altura, y en la mañana del lunes inició el asalto final desde alguno de los campamentos de altura, establecidos entre los 3.600 y los 4.045 metros.
Por el relato de Di Peto se sabe que el lunes a la tarde estuvieron en la cumbre.
El día estaba espléndido y aprovecharon para sacarse numerosas fotos. Pero como suele suceder en las montañas patagónicas, el tiempo comenzó a cambiar rápidamente y fueron sorprendidos por una tormenta de viento y nieve.
En el hospital de Las Ovejas, Di Peto le contó a la Policía que durante el inicio del descenso estuvieron alrededor de cinco horas totalmente desorientados. Y que cerca de las cuatro de la madrugada del martes lograron llegar una zona de acampe.
Muy afectados por la furia del temporal -continuó el relato el único sobreviviente-, los tres hombres decidieron pasar el resto de la noche allí. Tomaron una sopa caliente y se acostaron a dormir.
Marcelo Di Peto estaba solo en una carpa y durmió hasta la mañana. Pero cuando se levantó encontró a sus compañeros tirados en el piso, delante de la otra carpa, que estaba abierta.
Intentó reanimarlos sin éxito, y fue entonces cuando decidió dejarlos adentro de la carpa para bajar a pedir ayuda. Era la mañana del martes y, por su estado anímico y físico, el médico tardó alrededor de 30 horas en descender y llegar hasta donde habían dejado el auto.
Desde allí manejó 20 kilómetros hasta las «Cabañas del Domuyo», un complejo de baños termales que tiene la provincia en la zona. Allí le dieron ayuda y esa misma noche se organizó la expedición de rescate, que a primeras horas de la mañana del jueves inició el ascenso. *
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