Reacción del gobierno brasileño tras las denuncias de supuesta corrupción

Lula cerrará todos los bingos

Lula hizo el anuncio durante una visita al estado de Rio Grande do Sul, donde –según la revista Veja– hubo recaudación ilegal de dinero de capitalistas del juego para la campaña electoral de 2002 por parte del hoy oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

La nueva denuncia de la prensa, que alimentó el escándalo que salpica al gobierno desde hace una semana, involucró al ministro de Educación, Tarso Genro, y a la ex ministra de Políticas para las Mujeres, Emilia Fernandes.

Genro y Fernandes fueron candidatos del PT a gobernador y a senadora en las últimas elecciones en Rio Grande do Sul, pero perdieron.

«Voy a firmar un decreto prohibiendo todas las salas de bingo en el país y el funcionamiento e importación de máquinas tragamonedas, hasta que sea encontrada una solución definitiva para esas casas de juego», anunció el presidente brasileño.

Las salas de bingo, una versión moderna de la antigua lotería de cartones, están prohibidas en Brasil, pero funcionan en numerosos estados debido a fallos judiciales, empleando a 330.000 personas con una facturación men- sual de siete millones de dólares .

El gobierno de Lula ya estaba preparando un proyecto de ley para regularizar el funcionamiento de esas casas de juego.

En Rio Grande do Sul, Lula sostuvo que el gobierno «está haciendo lo correcto».

«Ya alejamos al denunciado y abrimos una amplia investigación. No habrá ningún indicio de denuncia que envuelva práctica ilícita en este gobierno que no sea investigado hasta el fin», prometió el presidente.

En tanto, la prensa local difundió ayer nuevas denuncias por tráfico de influencias durante el primer año del gobierno de Lula y donaciones ilegales a la campaña electoral del oficialismo en 2002.

Las nuevas denuncias debilitaron aun más al virtual jefe de gabinete de Lula, José Dirceu  cuya renuncia fue reclamada por la oposición  e involucraron al ministro Tarso Genro y a la ex ministra Emilia Fernandes.

Por la mañana, hubo fuertes rumores sobre un eventual remplazo de Dirceu por el ministro de Economía, Antonio Palocci, que fueron desmentidos por el propio titular de la cartera de Hacienda.

El escándalo, que está provocando la peor crisis del gobierno desde que asumió, el 1º de enero de 2003, siguió afectando negativamente los mercados financieros.

La revista Epoca publicó ayer un reportaje con Waldomiro Diniz –eje y disparador del escándalo–, quien admitió la existencia de reuniones con capitalistas del juego durante todo 2003, cuando era el número dos de Dirceu y el enlace entre el gobierno y el Congreso.

El viernes pasado, Epoca difundió imágenes de Diniz, captadas en un video, mientras negociaba con el capitalista del juego Carlos Ramos comisiones ilegales y donaciones para la campaña del PT en 2002.

Hasta ahora, el argumento del oficialismo para defender a Dirceu era que el jefe de gabinete había sido sorprendido en su buena fe y que Diniz no había tenido ningún desvío de conducta durante su paso por el gobierno.

Pero la edición de ayer de Epoca denunció que Diniz sostuvo media docena de reuniones con Ramos y con los representantes de la multinacional estadounidense Gtech para tratar asuntos del juego.

«Con Gtech fui invitado para una conversación por el señor Carlos Ramos», admitió Diniz.

Luego de esas reuniones, relató Epoca, Gtech pudo prorrogar su contrato por 110 millones de dólares anuales con la Caixa Economica Federal, un banco estatal al que le presta servicios para el juego de la lotería.

Por su lado, la revista Veja publicó un reportaje a José Vicente Brizola, ex titular de Loterías de Rio Grande do Sul, quien reveló que en los últimos comicios fue «presionado por el comité de campaña del PT» para recaudar dinero de manera ilegal de los capitalistas del juego de ese estado.

De acuerdo con Brizola, la presión fue realizada por la entonces candidata a senadora del PT, Emilia Fernandes, y su hijo, Carlos Fernandes.

Brizola aseguró que sus interlocutores le dijeron que «había una determinación del comité de campaña de los candidatos a gobernador y senadores para que eso fuera realizado».

En 2002, Rio Grande do Sul era un bastión del PT y el candidato a gobernador era Tarso Genro.

Emilia Fernandes no quiso comentar la denuncia: «No conozco a esa gente. No quiero realizar declaraciones antes de hablar con el presidente de mi partido».

José Brizola es hijo de Leonel Brizola, el experimentado líder del PDT, de centroizquierda, pero está peleado con su padre desde que se afilió al PT, a principios de 2001.

El titular del PT, José Genoino, restó importancia a las nuevas denuncias: «Brizola está resentido, desestabilizado porque yo no pedí ningún cargo para él en el gobierno nacional». *

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