Vuelven los tontons-macoutes, por culpa de Aristide
La tensión extrema que impera en Haití desde diciembre se ha visto agravada considerablemente por la entrada en acción desde el sábado 14 de grupos armados que resucitan a los antiguos tontons-macoutes creadas por el tirano Duvalier, comandados por Louis Jodel Chamblin y Guy Philippe, y que se han unido al ex «ejército caníbal», hoy llamado Frente de Resistencia anti-Aristide de Gonaives (Artibonite), un grupo de forajidos a su vez creado y armado por Aristide desde el poder, que se dio vuelta en setiembre 2003 cuando su jefe, Amiot Métayer, fue asesinado y cuyo sucesor es Butteur Metáyer. Esta gente se afirmó en Gonaives, en Hinche y en otras ciudades de la meseta central, y no oculta su decisión de avanzar sobre Puerto Príncipe y asaltar el poder.
Un poder fraudulento y ferozmente represivo
Hasta ahora, el choque de estos grupos armados con las fuerzas represivas que responden a Aristide ha provocado hechos sangrientos con decenas de muertos. La perspectiva, con el ingreso de las nuevas fuerzas armadas en la contienda, es de un baño de sangre en la mitad occidental de la antigua isla Española.
Jean Bertrand Aristide, que provenía de la Teología de la Liberación (y que incluso había sido censurado en 1988 por la jerarquía eclesiástica y excluido de la orden salesiana) fundó el movimiento Lavalas (que significa torrente), levantó un programa de lucha contra la corrupción, el narcotráfico, el analfabetismo y la pobreza, y ganó la presidencia en diciembre de 1990 con el 67% de los votos y amplísimo apoyo popular. Asumió el 7 de febrero de 1991 y fue derrocado el 30 de setiembre por el golpe del general Raoul Cédras, que impuso un régimen de terrible violencia y de asesinatos ejecutados por el grupo llamado Frente Revolucionario para el Progreso y el Avance de Haití (Fraph), que utilizaba los mismos métodos de los macoutes y ahora reaparece, como veremos.
EEUU desembarcó 20 mil soldados en el país (de la misma forma que lo había invadido en 1915 y ocupado hasta 1934). Aristide fue reinstalado en el gobierno y siguió hasta 1996, sucedido por René Préval. El ejército fue disuelto, pero reemplazado por fuerzas policiales militarizadas que pasaron a ser un poder personal de Aristide. Este logró hacerse reelegir en 2001 en unas elecciones signadas por un fraude gigantesco y una corrupción desenfrenada. La oposición civil lo viene denunciando desde hace tres años, reclamando que abandone el cargo y se abra paso a un gobierno de transición. Estos años estuvieron signados por la bestial represión contra el pueblo y las fuerzas de la oposición democrática por parte de Aristide, que se aferra al cargo.
El crecimiento de la oposición civil
Gérard Pierre Charles es un luchador democrático haitiano de profunda raigambre, académico en diversas universidades del continente, candidato al Premio Nobel de la Paz, que actúa como coordinador del partido Organización del Pueblo en Lucha y a la vez integra el directorio de la alianza opositora Convergencia Democrática, de la que la OPL es parte. Nos dice que desde diciembre se despliega en Haití un proceso de sublevación pacífica que reclama la renuncia de Aristide porque éste aplica una política de violencia extrema, viola los derechos humanos con una sucesión de asesinatos de políticos y de dos periodistas famosos en el país, el incendio de locales políticos y de casas de dirigentes opositores (como la del propio Gérard), y una irrupción en la Universidad destruyendo todo y quebrándole las rodillas al rector. En todo este proceso la conducta de la OEA fue absolutamente inconducente. Aristide se negó a ceder un ápice del poder, arrambló con el ciento por ciento del Parlamento a pesar de que la mayoría electoral correspondió a la oposición, y domesticó el aparato de justicia. Contra esto entró en escena la sociedad civil al llamado de Convergencia Democrática, realizando manifestaciones de más de cien mil personas.
La Plataforma Democrática
El cuadro opositor se ha ampliado considerablemente en el último período con la formación de la Plataforma Democrática, que agrupa a partidos políticos y a la sociedad civil y es, según Gérard, «el máximo organismo representativo de este momento histórico». La integran las organizaciones estudiantiles, las de mujeres, la federación de maestros, las dos grandes entidades del movimiento campesino (Movimiento de Papaye y Tét Kole Ti), el sector empresarial que desempeña un papel bastante dinámico; y por los partidos la OPL, que fue la principal fuerza en el parlamento, el Espacio de Concertación que agrupa a seis partidos de tendencia democrática y socialdemócrata, el Movimiento Cristiano, el Movimiento de Salvaguardia Nacional que reúne fuerzas más tradicionales. Las iglesias católica, protestante e incluso la iglesia vudú son parte del proceso. Hay además una alianza de la Convergencia Democrática con el llamado Grupo de los 184, que representa sectores de la sociedad civil, habiéndose creado una interlocución única y una fuerza única que conduce el proceso, con el objetivo de renuncia de Aristide.
Los verdugos de ayer
Es en este cuadro que los verdugos de ayer quieren posar como «salvadores». Esto se refiere tanto al Frente de Resistencia anti-Aristide de Gonaives (Artibonite), o sea el ex «ejército caníbal» originalmente creado por Aristide, como el reaparecido Frente Revolucionario por el Avance y el Progreso Haitiano (Fraph), grupo muy activo en la represión durante el golpe militar de 1991-94 y cuyos líderes se habían refugiado en la Dominicana. Ya veremos en detalle quiénes son estos pescadores de aguas revueltas que pretenden aprovechar el gran movimiento opositor para asaltar el poder y retrotraer al período de Duvalier al país que plasmó hace dos siglos la primera revolución libertadora de América Latina y el Caribe, derrotó los ejércitos de Napoleón y alumbró la primera república negra de la historia. *
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