Cortes de rutas y bloqueo parcial de ciudades
El gobierno recibió el desafío con calma y con la reiteración que no se proponía reprimir la protesta motorizada por el Bloque Piquetero Nacional donde conviven dirigentes sociales de partidos de izquierda y el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados del emergente Raúl Castells, un asiduo lector de Mao Dze Dung.
«No queremos más víctimas», proclamó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, uniendo lo de la víspera con la represión de una concertación piquetera en el Puente Pueyrredón en el 2002, que provocó dos muertes y obligó al entonces presidente Eduardo Duhalde a anticipar las elecciones.
Hubo demostraciones en la mayoría de las provincias y manifestaciones en la Capital Federal. Esta ciudad, Rosario y Córdoba si bien no fueron aisladas por los manifestantes, durante varias horas vieron muy reducido el tránsito de vehículos.
El bloqueo más efectivo fue el del puente Pueyerredón que une la Capital con Avellaneda, pero los vehículos tuvieron otras alternativas, aunque más lentas.
En dos estaciones ferroviarias, los manifestantes impidieron el expendio de pasajes y los pasajeros viajaron gratis.
Reivindicaciones
La jornada fue para reclamar por la caída de unos 250 mil subsidios, en favor de fuentes de trabajo, en repudio a la reforma de la actual ley laboral pese a que su texto cuenta con amplio consenso de los sindicatos y las exigencias por el no pago de la deuda externa o repudio a las negociaciones con el FMI.
Según otras organizaciones de piqueteros, como la Aníbal Verón, la disminución de los planes de ayuda a familias de desocupados se corresponden tanto por la existencia de puestos de trabajo nuevos como a una mejor distribución de los subsidios de los cuales solo el 10% son controlados por las entidades que nuclean a los piqueteros y gran parte está en manos de pequeños caciques vinculados al justicialismo.
Con las movilizaciones hubo también gestiones, como las que los convocantes realizaron ante el Senado Nacional para que se anule, no simplemente se modifique, una ley laboral aprobada en el 2000 bajo la sospecha que se pagaron coimas a los legisladores.
El reclamo es que otra legislación prohiba por tres años despidos, que se respeten las 8 horas de la jornada labora para permitir mayores plazas en tiempos como los actuales de reactivación económica y otras demandas.
Las declaraciones explosivas previas, sobre todos en la voz de Castells, aunque crearon tensión y de hecho repercutió en una evidente caída del tránsito en la víspera, no impidieron negociaciones con el gobierno, jueces y fiscales para que existieran siempre salidas alternativas a los accesos bloqueados de manera que se pudieran manifestar los reclamos y no impedir totalmente el movimiento de personas y vehículos.
Negociaciones y elucubraciones
Por caso el lunes el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, recibió a los dirigentes del Bloque Piquetero Nacional, uno de los motores de la jornada de la víspera. Encuentros reservados como ése demuestra que el diálogo no está roto o que los actores de este conflicto saben que ninguna de las partes buscaba al menos ayer fijar por la fuerza sus posiciones.
Los manifestantes dificultaron accesos a la ciudad y el Gobierno no lo impidió. Esa directiva bajó a las fuerzas policiales por parte de la Secretaría de Seguridad Interior. El trabajo policial buscó evitar la irrupción de algún grupo que provocara incidentes o que no se reiterara lo del 20 de diciembre pasado cuando explotó una bomba de bajo poder en la marcha del Bloque Piquetero Nacional, que se repitió el viernes último en un incidente en la avenida 9 de Julio donde supuestos piqueteros golpearon a taxistas y dejó mal parado a todo el espacio de los desocupados.
Aunque algunos «piquetes» congregaron centenares de personas, en general sus dimensiones no alcanzaron el volumen prometido por Castells quien había previsto que la movilización atraería a 50 mil desocupados o militantes.
Algunos grupos empiezan a pensar qué hacer después de la jornada de ayer. En sectores oficiales suponen que en el futuro las protestas no incluirían cortes de rutas, al menos los más irritativos sobre todos para las capas medias. Acaso no miden del todo bien el pensamiento de los sectores más duros que unen las reivindicaciones dentro de un proyecto político de poder alternativo. Acaso también un calculo fallido.
Miles de personas al caer la tarde acompañaron a los piqueteros al concluir una jornada muy particular. *
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad