Malas noticias para las aspiraciones del ascendente precandidato demócrata, John Edwards

Kerry recibe apoyo de influyente sindicato

El senador Kerry, que lidera la interna demócrata tras haber vencido 16 de los 18 comicios, debe combatir un doble frente ahora, contra el senador Edwards, su único rival, y contra el presidente George W. Bush, el presidente republicano a derrotar el 2 de noviembre.

El presidente de la AFL-CIO, John Sweeney, que halló en el senador de Massachusetts la música antitratados de libre comercio que complace a sus oídos, dijo al denunciar la pérdida de empleos que «hoy sabemos que llegó el momento de unirnos detrás de un hombre, un líder, un candidato».

«A través de su distinguida carrera política, John Kerry ha sido un amigo de las familias trabajadoras», dijo el veterano dirigente de la AFL-CIO, la coalición sindical de 64 gremios y 13 millones de afiliados, al hablar en el cuartel general donde dio su aval a Kerry, distante dos cuadras de la Casa Blanca.

Kerry, volcado a luchar por las familias trabajadoras, volvió a ridiculizar, flanqueado por Sweeney, lo que definió «la matemática laboral confusa» del presidente George W. Bush.

Señaló que cada año que Bush prometió crear empleos, fueron años en los que se los perdió; la economía se llevó casi tres millones de puestos privados desde que Bush asumió la presidencia, precisó Kerry.

Los asesores de la Casa Blanca tomaron ellos mismos distancia de los pronósticos según los cuales el país creará 2,6 millones de empleos en lo que resta del año.

Kerry afirmó que «no le estamos pidiendo al presidente que cuente los empleos; le pedimos a George Bush la creación de trabajos y que luche por la gente trabajadora».

En la carrera por la nominación demócrata, la pérdida de empleos por la competencia extranjera se ha transformado en un punto central de la lucha partidaria por desafiar a Bush, frente a los miles y miles de desocupados en estados como Nueva York, Georgia y Ohio, entre los diez que se definirán el «supermartes».

Para los analistas políticos, pese al ascendente posicionamiento del senador Edwards en las primarias de Wisconsin, el cuatro veces senador de Massachusetts tiene enormes posibilidades de abrazar la victoria, porque está considerado un líder por su capacidad para financiar la campaña y por el ímpetu de su trayectoria electoral.

Las pérdidas de empleos manufactureros y la transferencia industrial al exterior fueron decisivos para los candidatos demócratas en estados como Michigan, Wisconsin y Missouri.

Por su parte, Edwards, quien concluyó inesperadamente detrás de Kerry con un 4 por ciento menos en Wisconsin, y dado el abandono del ex gobernador de Vermont Howard Dean, desafió a Kerry por haber votado en 1993 el Tratado de Libre Comercio para Norteamérica (Nafta), acuerdo acusado de haber costado empleos en este país.

Pero en un espaldarazo para Kerry, la AFL-CIO enterró hoy sus diferencias por el Nafta y lo respaldó en el interés por derrotar a Bush.

Edwards espera utilizar su oposición al Nafta y sus raíces de clase trabajadora del sur para destacar las diferencias con Kerry, de privilegiada cuna de oro en Nueva Inglaterra, y abrir un profundo debate especialmente en Ohio, Georgia y en el «upstate» (norte) de Nueva York, severamente golpeados por el desempleo.

Hoy, en una intervención en la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, Edwards deploró las pérdidas de empleos por los trabajos creados en el exterior, acusó a Bush de sólo haber cuidado los intereses de Wall Street y de no haber hecho nada para combatir el desempleo.

Kerry, a su vez, propuso recrear rápidamente empleos y revitalizar la economía con una propuesta entrega de 50.000 millones de dólares a los estados para que creen puestos, así como créditos impositivos a la manufactura. *

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