Murió el presidente de Siria Hafez el Assad

Damasco, ANSA

«El presidente Assad ha muerto ayer tras haber luchado durante más de medio siglo a favor del honor de los árabes, para preservar su honor y recobrar sus derechos», dijo un presentador de la televisión siria al anunciar la noticia al país, sin especificar las causas de la muerte del mandatario.

Gravemente enfermo por lo menos desde mediados de los años 80, Assad vivía envuelto en tal misterio que su estado de salud había sido el objeto de muchas especulaciones y rumores, particularmente en las últimas semanas.

Ya había trascendido que Assad sufría de una forma grave de diabetes, pero en las horas siguientes a su fallecimiento una fuente médica en el Líbano atribuyó el deceso a un ataque cardíaco.

El embajador sirio en Irán habló de un derrame cerebral, y el presidente libanés Emile Lahoud sostuvo que el líder sirio estaba hablando con él por teléfono cuando murió. Apenas confirmada la noticia, los medios de comunicación oficiales de Damasco anunciaron que el Parlamento se había reunido en sesión extraordinaria, para analizar la situación.

Tras haber decretado el luto nacional, el presidente de la asamblea legislativa, Abdel Kader Kaddoura, anunció que ante la muerte de «un hombre de Estado ilustre, que ha encarnado las esperanzas, los dolores y la valentía del pueblo» es necesario enfrentar esta prueba con «coraje y sabiduría».

Durante la sesión extraordinaria, el Parlamento aprobó una modificación del artículo 83 de la Constitución siria, reduciendo la edad mínima para ser electo presidente de 40 a 34 años, de manera de permitir la previsible elección del hijo menor del mandatario muerto, Bashar, de 35 años.

En realidad el heredero designado para la presidencia siria era otro hermano de Bashar, Basil al-Assad, mayor del ejército, quien murió en un accidente automovilístico el 21 de enero de 1994.

Bashar no fue entrenado para suceder a su padre: apasionado de la medicina, graduado en oftalmología, estaba completando sus estudios en Londres cuando tuvo que regresar a su país para ocupar el lugar de su hermano mayor.

Además de Bashar, Assad tuvo otros tres hijos: Bushra, casada con un oficial militar; Maher, mayor en una división blindada y Majd, quien actualmente vive en Alemania.

Bashar, quien no está casado, ha sido sometido a un intenso entrenamiento de «delfín designado», comenzando con la participación en las manifestaciones oficiales y prosiguiendo con una serie de compromisos políticos que debían llevar a su integración en las altas jerarquías del partido Baas en el congreso, previsto para mediados de junio.

Elevado al rango de comandante de un batallón blindado en noviembre de 1994, en enero de 1995 Bashar pasó a ser el heredero designado, y su retrato comenzó a figurar al lado de su padre en las imágenes oficiales, junto a un retrato de su hermano muerto.

Desde entonces, el delfín de Assad fue ascendido al rango de teniente coronel y comandante de la Guardia Republicana (julio 1997) y coronel (enero 1998) antes de convertirse en vicepresidente para los asuntos de Seguridad Nacional.

En el plano internacional, Bashar ya ha sido enviado a Teherán, para conversar con el presidente Mohammed Khayami, Arabia Saudita y Jordania, donde habría establecido una relación personal muy positiva con el sucesor del rey Hussein, Abdallah II.

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