ANALISIS INTERNACIONAL

El gobierno de Lula se afirma, se amplía y extiende sus realizaciones positivas

NIKO SCHWARZ

Para esa fecha José Genoino, presidente del PT, escribió que la energía de su partido viene de su historia, del sindicalismo, de la iglesia progresista, de los movimientos de izquierda, de los sobrevivientes de la dictadura militar, y que ella no se pierde en los meandros del poder. Por el contrario, el PT amplió su fuerza en la sociedad, su organización interna y su profesionalización.

Sensatez y osadía

El PT –agrega– se mueve en el equilibrio entre sensatez y osadía. Representa a los grupos socialmente excluidos, a trabajadores y sectores de la clase media, y maduró para comprender que las transformaciones anheladas requieren incorporar otras fuerzas. De ahí pasa a concebir los cambios como un proceso gradual y la necesidad de promover alianzas para realizarlos efectivamente. Es precisamente lo que percibí en este inicio del segundo año de gobierno. Pero una cosa es decirlo y otra hacerlo. Los logros alcanzados, que colocan al país en el umbral de un crecimiento sostenido, requirieron un intenso esfuerzo de concertación de fuerzas, de tejido de acuerdos y alianzas, en el Congreso y en la sociedad, para aprobar en el primer año las reformas previsional y tributaria, poner en marcha el Hambre Cero y la Bolsa Familia (ambas acaban de ser ampliadas, lo mismo que la ayuda a las poblaciones del nordeste y de San Pablo inundadas por las crecientes, que alcanzaron niveles inéditos), el plan de reforma agraria, el estatuto de la tercera edad, sistemas de microcréditos y préstamos a bajo interés, incentivos a las cooperativas, los planes Primer Empleo y Brasil Alfabetizado (véase nuestra nota del 28 de diciembre 2003, «El Brasil de todos ya comenzó»). Agréguese que después de una amplia discusión en el Parlamento y en la sociedad, con las organizaciones ecologistas y otras, la Cámara aprobó una ley sobre transgénicos apoyada por la ministra Marina Silva, que apareció en la prensa bajo el título «Victoria ambientalista» y con la expresa reprobación del sector llamado ruralista, o sea de los grandes propietarios de la tierra.

Pero veamos cómo juzgan los cambios en la economía (que siempre están en el centro de la discusión, desde The Economist al New York Times y sobre todo las temibles consultoras), los analistas independientes, por cierto alejados del gobierno. Una editorialista económica de O Globo compara la situación actual con la imperante antes de la asunción de Lula. «En aquel momento -escribe- Brasil estaba en todas las apuestas de los bancos como un país en vísperas de la moratoria. La llegada del PT al gobierno representó la superación de uno de los más importantes tests de consistencia de la elección hecha por Brasil. Ahora hay una democracia sólida instalada. Brasil salió de 11 años de déficit en transacciones corrientes hacia un superávit y aumentó en más de 10 mil millones de dólares sus exportaciones en un año. El título más conocido de la deuda pública brasileña, que llegó a ser vendido a 46% de su valor de faz, está actualmente en 98%». Sobre esa base formula una crítica lapidaria a las calificadoras de riesgo (Standard & Poor’s, Moody’s) las mismas que fallaron estrepitosamente en la crisis asiática. En otro lado, también al margen del gobierno, se habla de «los espectaculares resultados de la balanza comercial de los agronegocios en 2003″, y en enero incluso varios de esos índices alcanzaron niveles nunca antes registrados.

Lo más interesante es que estos resultados permiten a Brasil dejar de lado los acuerdos con el FMI. Cuando el ministro Antonio Palocci anunció en noviembre pasado el plan para 2004 dijo que Brasil no renovará el programa con el Fondo, que vence en diciembre. «No es adecuado que los programas continúen por tiempo indeterminado. Queremos preparar nuestra salida», señaló el titular de Hacienda.

La ampliación del gobierno

La base de sustentación parlamentaria del gobierno se amplió con el ingreso al gabinete de dos ministros del PMDB. La salida del senador Amir Lando al ministerio determinó el ingreso de su suplente, Mario Calixto, que no llegó a ocupar su banca porque tenía 147 procesos pendientes y los derechos políticos suspendidos. El Senado anuló su toma de posesión del cargo.

Dicha reorganización ministerial llevó a la Coordinación Política del gobierno a Aldo Rebelo, del PCdoB, y se señaló que con él, y otros, líderes estudiantiles de la UNE, que lucharon contra la dictadura militar en los 70, llegaban al Planalto.

En este cuadro, ha sufrido una fractura el PDT de Brizola. Este se empeñó en una obsesiva campaña contra Lula, incluidos artículos permanentes en la prensa. Cuando la votación de la ley previsional partió transversalmente los partidos no gubernistas, los cinco senadores del PDT votaron todos en contra, sin excepción. Ahora, varios miembros que ocupan cargos importantes en entes estatales como la Petrobras siguen junto al gobierno, dejando en mayor soledad al viejo líder. En la instancia mencionada, tres de los 92 diputados del PT votaron en contra, quedaron fuera del partido y fundaron otro, llamado de los Radicales Libres. En la ley de bioseguridad, Baba se abstuvo, João Fontes votó a favor y Luciana Genro en contra. El gobierno inició un proceso de provisión de 41 mil cargos públicos, con la idea de fortalecer el aparato del Estado, que en varios sectores había quedado desmantelado. La provisión de todos estos cargos se hará por concurso.

Marcados para morir

El 28 de enero fueron asesinados tres fiscales del Ministerio de Trabajo y un chofer, que estaban investigando el trabajo esclavo en fazendas de Unaí, en Minas Gerais. El año pasado, los fiscales lograron la liberación de casi cinco mil personas que trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas en esas haciendas. Se recluta trabajo esclavo en por lo menos 159 municipios de estados donde es clamorosa la falta de trabajo, en primer término Maranhão, así como Pará y Mato Grosso. «Essa Lei não vigora aquí», dijeron los fazendeiros de Unaí investigados por el cuádruple crimen, que fue una ejecución a quemarropa, presumiblemente obra de capangas (como en «Cabra marcado para morrer»). Lula ordenó una ofensiva contra el trabajo esclavo, esa terrible rémora del pasado que persiste en el país que abolió la esclavitud en 1888.

El más popular

Lula es considerado el líder más popular del país de todos los tiempos, según fluye de las opiniones vertidas espontáneamente en las encuestas. Es el resultado de la política llevada a cabo en el ámbito interno, y también de la proyección que ha otorgado al Brasil en el ámbito internacional, como veremos mañana. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje