Lula despide a asesor corrupto
El subjefe de la Asesoría de Asuntos Parlamentarios, Waldomiro Diniz, fue apartado de su cargo pocas horas después de que la revista Epoca publicara el contenido de un video que lo muestra discutiendo sumas y comisiones con Carlos Augusto Ramos (o Carlinhos Cachoeira), un «bicheiro» (jefe del juego clandestino del «Bicho») de Rio de Janeiro, en agosto de 2002.
Diniz tenía su despacho en el Palacio de Planalto a pocos metros del de José Dirceu –el todopoderoso ministro de la Casa Civil, de quien dependía hasta la reforma del gabinete del mes pasado– y el de Aldo Rebelo, ministro de Coordinación Política, de quien dependió hasta este viernes.
«El Presidente de la República decidió exonerar al funcionario Waldomiro Diniz», anunció Rebelo en una improvisada conferencia de prensa junto al ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos.
Bastos indicó que había ordenado a la Policía Federal abrir una investigación para «captar la realidad en toda su espesura y densidad, identificando las articulaciones que puedan existir».
Según Rebelo, Lula «reaccionó con indignación» al enterarse de las denuncias.
«Tenemos en el gobierno un compromiso irreductible con la moralidad, con los principios y con la defensa del interés público», añadió el ministro.
En la cinta transcripta, Diniz pide coimas para financiar la campaña de un candidato del PT a la gobernación de Brasilia.
También negocia un aporte mensual de 150.000 reales (unos 50.000 dólares) tanto para la campaña de la entonces gobernadora de Rio (y hasta el mes pasado ministra de Promoción Social) Benedita da Silva como para su adversaria y sucesora, Rosinha Matheus (actualmente del PMDB, aliado del PT en el gobierno central).
Diniz, que en esa época presidía la Loterj (Lotería de Rio de Janeiro) prometía a cambio beneficios en una licitación pública. Y cierra trato tras obtener para sí mismo un 1%; sobre todos los negocios.
El gobierno espera, con la destitución de Diniz, quedar al abrigo de las críticas, aunque la oposición está tratando de juntar firmas para formar una Comisión de Investigación Parlamentaria (CIP).
El presidente de la Cámara, Joao Paulo, pidió tiempo para verificar la necesidad de esa iniciativa, y advirtió: «No pretendan arrastrar a José Dirceu en este caso. El no tiene nada que ver».
El gobierno enfrenta en octubre de este año unas elecciones municipales que pueden servir de veredicto sobre su actuación; y la reputación del PT puede seguir siendo un argumento importante en esa lid, después de la cura de rigor fiscal a la que sometió al país en 2003.
Otros asuntos comprometedores ya rozaron este año al gobierno o al PT, pero de menor intensidad.
La propia Benedita da Silva viajó en setiembre a costas del erario a Buenos Aires para participar en un desayuno de oración de la iglesia evangélica en el lujosísimo Hotel Alvear. Pero aunque a regañadientes, acabó por devolver una parte de lo gastado.
El ministro de Transportes, Anderson Adauto, fue involucrado en un asunto de coimas con empresas de transportes, pero el asunto no llegó a mayores y además no es del PT, sino del Partido Liberal (PL, derecha), del vicepresidente José Alencar.
El PT sólo dio señales de alguna preocupación cuando en diciembre la justicia decidió reabrir el caso del asesinato en 2002 de Celso Daniel, que estaba a cargo de la coordinación de la campaña electoral de Lula. *
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