Se oponen a partida forzada de Aristide
«No aceptaremos ningún resultado que retire ilegalmente al presidente electo de Haití», declaró el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, tras una reunión con varios cancilleres de la Comunidad del Caribe (Caricom) y de Canadá, Bill Graham, así como con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria.
Pero «lo que necesitamos de Aristide ahora es acción y no sólo palabras o expresiones de apoyo» a las propuestas realizadas por el Caricom para resolver la crisis que sacude al país caribeño.
«Ambas partes tienen que tomar acciones que demuestren que están comprometidas con ese plan», sostuvo.
Una semana después de desatada una rebelión que provocó unos 50 muertos, el gobierno haitiano controlaba el viernes la mayor parte del país, salvo la ciudad de Gonaives (noroeste), en donde los rebeldes instaron a los haitianos a alzarse en armas contra Aristide.
Un comunicado conjunto emitido tras la reunión llamó a una solución «pacífica, negociada, democrática y constitucional» de la crisis. El acuerdo entre Aristide y los líderes del Caricom, adoptado recientemente, señala entre sus principales puntos que el mandatario no buscará la reelección en las elecciones de 2006 y se esforzará por conformar en breve un nuevo gobierno a cargo de un primer ministro que sea aprobado por la oposición.
El plan también le compromete a fijar reglas para las manifestaciones de la oposición, a liberar a presos políticos y revisar los casos de los detenidos, desarmar a civiles y establecer una comisión electoral.
Powell pidió asimismo a Aristide que trabaje más estrechamente con la misión especial de la OEA en Haití, y anunció que Washington aumentará su financiamiento a esa misión.
Durante la reunión no se discutió ningún plan de intervención militar en el país caribeño, precisó.
«No hay plan, no discutimos aquí un plan para una intervención militar ni ninguna otra forma de intervención», dijo. Si ambas partes llegan a una solución negociada, una «cantidad modesta» de policías extranjeros podría ser enviada a Haití para asistir a la reducida policía local, que cuenta con poco más de 3.000 efectivos, anunció.
El comunicado conjunto llamó también a Haití a respetar todas las resoluciones de la OEA, y comprometió el apoyo de la comunidad internacional para restaurar el Estado de Derecho en el empobrecido país, «incluida la profesionalización de la policía haitiana».
«Respaldamos la aplicación total de la democracia. No aceptaremos un golpe de Estado bajo ninguna forma», señaló por su lado el canciller de Jamaica y líder de la delegación del Caricom, Keith Desmond Knight.
Pero eso no debe interpretarse como «un apoyo sin críticas al presidente haitiano», advirtió.
«Esperamos que (Aristide) cumpla con los muchos compromisos que ha adoptado en el pasado», se limitó a afirmar Gaviria, tras señalar que el plan del Caricom es el único que está sobre la mesa.
Aristide ganó en 1990 las primeras elecciones democráticas con observadores internacionales en la historia de Haití, pero un golpe de Estado militar lo quitó del poder meses después.
Una intervención militar estadounidense restauró su mandato en 1994.
Ejerció la presidencia hasta el fin de su mandato en 1996, y posteriormente fue reelecto en el año 2000. No obstante, una crisis política sacude al país desde ese año, cuando el partido oficialista ganó elecciones legislativas que la oposición denunció como fraudulentas y luego las elecciones presidenciales boicoteadas por los partidos opositores. *
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