Lula: no hay política económica alternativa

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió con énfasis a su equipo económico y aseguró que no guardaba en la manga ningún plan alternativo a la actual política de rigor fiscal, en una charla con la prensa reportada ayer jueves. Lula defendió en particular el mantenimiento de la meta de un superávit fiscal primario (antes del pago de la deuda) equivalente al 4,25%; del Producto Interno Bruto (PIB), para generar confianza en los inversores.

«Quiero decirle a mi acreedor que tengo por lo menos una parte para pagarle lo que le debo», dijo Lula, explicando que con lo obtenido de ese modo Brasil podrá pagar un tercio de los intereses de su deuda pública este año.

El gobierno de Lula logró en 2003 un superávit fiscal primario récord de 66.200 millones de reales (unos 22.800 millones de dólares), que representa el 4,32% de su PIB. Pero esa política, asociada al control de la inflación mediante elevadas tasas de interés, es cuestionada tanto por sectores del oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) como por medios industriales, por sus efectos recesivos.

Lula explicó que cuando llegó al poder en enero de 2003, tenía dos alternativas: fijar altas metas de superávit primario para que las tasas caigan lenta y progresivamente, conteniendo la inflación; o abrir más el país a las importaciones, lo que hubiera contenido el aumento de precios pero afectando el nivel de ingresos y de empleo. *

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