El misterioso Kim Jong-Il y el veterano Kim Dae-Jung

Zeno Park

El misterioso líder de Corea del Norte, Kim Jong-Il, y el veterano presidente de Corea del Sur, Kim Dae-Jung, se sentarán frente a frente el próximo lunes para celebrar la primera cumbre intercoreana después de medio siglo de estado de guerra.

Kim Jong-Il, líder de Corea del Norte, ha recurrido al culto a la personalidad que envolvía a su padre, el «líder supremo» Kim Il-Sung, para consolidar su poder, pero se enfrenta ahora al reto de cambiar para seguir detentándolo.

Nació en Jabarovsk (Siberia) en febrero de 1942 en un cuartel de la 88 brigada coreana en la Unión Soviética, de la que su padre formaba parte, aunque las publicaciones oficiales norcoreanas explican que Kim Jong-Il vino al mundo en un campamento de la guerrilla antijaponesa en el monte Paiktu, la cima coreana, considerada sagrada.

Licenciado en economía política, trabajó en el departamento de propaganda del partido único norcoreano y ocupó diversos cargos políticos a la sombra de su padre, quien le nombró sucesor en 1974, fundando así la primera dinastía comunista.

En 1992 es nombrado jefe de las fuerzas armadas y la muerte brutal y misteriosa de su padre, en 1994, le abre completamente las puertas del poder.

Kim Jong-Il necesita imperativamente la ayuda de sus «hermanos enemigos» del sur para salvar una economía exangüe y alimentar a su pueblo. Pero deberá vigilar que esta apertura no vaya tan lejos como para restarle poder.

Sorprendiendo al mundo entero, anunció que recibirá la semana que viene al presidente sudcoreano Kim Dae-Jung en una cumbre histórica que será una ocasión para conocer la amplitud de los cambios en Corea del Norte.

«En el pasado, (Kim Jong-Il) no era favorable a los cambios en China, donde la economía de mercado y la apertura han ganado terreno poco a poco», explica Lee Jong-Seok, del Insituto Sejong de Seúl, «pero ahora parece suficientemente realista para constatar que el mundo ha cambiado y por ello fue la semana pasada a Pekín».

El gusto de Kim Jong-Il por lo secreto ha contribuido a crear un mito en torno al «querido líder» norcoreano. Muchos lo han descrito como un «playboy» amante del coñac y de los autos lujosos, una especie de excéntrico imprevisible y, sobre todo, apasionado del cine. El presidente de Corea del Sur, Kim Dae-Jung, es un ex disidente, condenado a muerte, que escapó a un intento de asesinato antes de llegar a ser jefe de Estado en 1998. «Creo que Dios me ha conservado durante estos tiempos difíciles para ayudarme a dirigir el país en el próximo siglo», declaró Kim Dae-Jung, de 75 años, católico practicante, al imponerse en las elecciones de 1998 después de cuatro derrotas.

Posee unos 15.000 libros y ha escrito varios sobre economía y relaciones intercoreanas. Nacido de familia pobre en una pequeña isla del sudoeste de Corea en 1924, dirigió una compañía de transporte marítimo, pero a principios de los años cincuenta fue poseído por el demonio de la política, lo cual le costó su fortuna y su primera mujer. Entra en el Parlamento en 1961, pero un golpe militar tres días más tarde le priva de su victoria. A los 45 años, es derrotado por muy poco por el dictador militar Park Chung-Hee en las elecciones presidenciales de 1971, tras obtener el 46% de los votos. Dos años más tarde, el contraespionaje sudcoreano secuestra a Kim Dae-Jung en Tokio, donde se ha refugiado tras la imposición de la ley marcial por el presidente Park. Salvado in extremis gracias a la mediación norteamericana, vuelve a Corea del Sur, donde sufre cárcel o prisión domiciliaria hasta 1979. Liberado de nuevo y exiliado en Estados Unidos, vuelve a Corea del Sur en 1985, donde encabeza el movimiento democrático. Triunfa en las elecciones de 1998.

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