Sharon declaró por sospechas sobre soborno
El premier israelí, Ariel Sharon, declaró hoy en el marco de las investigaciones sobre corrupción que lo involucran en un supuesto caso de soborno de parte de un empresario, y ahora un fiscal debe decidir si inicia una causa judicial.
En tanto, los ánimos caldeados de sectores ortodoxos por el anuncio del desmantelamiento de colonias en Gaza se manifestaron hoy a través de leyendas callejeras en la que calificaron de «traidor» a Sharon.
Sharon declaró durante dos horas en relación a una investigación iniciada hace dos años en la cual el premier, su hijo Gilad y el vicepremier Ehud Olmert están sospechados de haber recibido coimas del empresario israelí David Appel.
De acuerdo al nuevo material aportado por la policía, el fiscal general del estado, Menachem Mazuz, decidirá ahora si amerita la apertura de un juicio.
En caso de incriminación, el premier, según analistas políticos locales, estará obligado a presentar su renuncia.
Los investigadores, cuatro altos oficiales de la policía, realizaron el interrogatorio a Sharon en la residencia oficial de Jerusalén, en su carácter de sospechado de delitos.
Fuentes policiales dijeron que el premier colaboró plenamente con los investigadores contestando todas las preguntas.
El interrogatorio -precedido de otro hace tres meses- sirvió a la policía para aclarar ciertos vacíos que habían quedado en la investigación.
La investigación incluye dos casos en los cuales está implicado Appel, quien está formalmente acusado de haber tratado de corromper a funcionarios y miembros del gobierno.
Appel, que contrató los mejores abogados, negó las acusaciones.
La ley israelí establece que para incriminar a Sharon, Gilad y Olmert, no basta probar el intento de corrupción de Appel, sino que es necesario demostrar que los beneficiarios de sus «atenciones» eran concientes de la intención de corromperlos.
El primer caso es el conocido como el «asunto de la isla griega». Appel, en 1998 y comienzos de 1999, habría intentado obtener la intervención de Sharon, entonces canciller del premier Binyamin Netanyahu, en el gobierno griego para convencerlo a autorizar la construcción de un complejo turístico en la isla de Patroclo, a 40 kilómetros del aeropuerto de Atenas. La isla era considerada una zona arqueológica protegida, en consecuencia no edificable. *
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