Musharraf perdonó al padre de la bomba nuclear paquistaní

El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, perdonó hoy al científico Abdul Qadeer Khan, «padre» de la bomba atómica paquistaní acusado de vender información a Irán, Libia y Corea del Norte, y rechazó someter a Islamabad a una investigación sobre sus actividades armamentistas en materia nuclear.

El miércoles, Khan -una personalidad muy respetada en Pakistán- confesó por televisión que había vendido datos a otros países sobre actividades de proliferación nuclear y pidió clemencia.

Hoy, el Consejo de Ministros, bajo la presidencia del primer ministro Zafarullah Jamali, había recomendado a Musharraf que otorgara «su perdón» al científico.

El gobierno se había reunido a pedido de la Autoridad Nacional de Comando (NCA), órgano de control de las actividades militares nucleares, que examinó la confesión de Khan y su pedido de clemencia al presidente Musharraf.

Un portavoz del ministerio del Interior paquistaní, Rauf Chaudry, dijo hoy que «al menos cinco responsables» del centro de investigación nuclear paquistaní Khan Research Laboratories (KRL) están involucrados en la venta de datos nucleares a otros países.

Los pedidos de arresto por esa causa por ahora son cinco: los científicos Faruq Mohamad y Nazir Ahmad, los generales Malik Sajawal y Tajawal y el mayor Islamul Haq.

Entre los personas que están en la mira para ser investigadas no se encuentra Khan, director de ese centro de investigaciones entre 1976 y 2001.

Tras confesar la entrega de información y tecnologías nucleares al exterior -los países sospechosos son Irán, Corea del Norte y Libia-, Khan sostuvo que ni el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, ni los responsables militares de ese país estaban al corriente de su actividad ilegal.

El director de la Agencia Internacional de las Naciones Unidas para la Energía Atómica (AIEA), Mohammed el Baradei, dijo que Khan «es sólo la punta de un iceberg», y que no actuó solo, sino que recibió ayuda de muchos otros países.

Fuentes diplomáticas occidentales vinculadas con la AIEA -Agencia Internacional de Energía Atómica- explicaron hoy en Viena que las Naciones Unidas no pidieron al gobierno paquistaní autorización para interrogar a Khan directamente sobre el papel que desarrolló, sobre todo porque sabían que Islamabad no lo permitiría.

La AIEA se está moviendo con cautela, según esas fuentes, para no complicar la situación del presidente de Pakistán, estrecho aliado de Estados Unidos contra quien ya se realizaron dos atentados frustrados.

Por el momento, la investigación sobre la red de traficantes internacionales de material nuclear sigue adelante con las informaciones dadas por Irán y Libia, revelaron las fuentes según las cuales los mediadores que ayudaron el pasaje de tecnología hacia Irán, Libia y Corea del Norte operarían sobre todo en Alemania, Holanda, Malasia y los Emiratos Arabes Unidos.

El Baradei mismo dijo que además de Irán, Corea del Norte y Libia, por ahora no hay pruebas del hecho de que otros estados sean posibles clientes de Khan pero se buscan certezas en ese sentido.

Una reivindicación importante en el descubrimiento del tráfico atómico internacional lo hizo hoy en Washington George Tenet, el jefe de la CIA.

Los agentes de la agencia desde hace tiempo tenían en observación la red de contactos de Khan, señaló Tenet, y junto con los agentes británicos se habían hecho una clara idea de la estructura, de los contactos y de los financistas.

«Nuestros agentes, años atrás, con una operación muy riesgosa lograron infiltrarse en la organización», dijo Tenet, y así impedir la provisión de material prohibido a Libia. *

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