Jefe de Inteligencia dijo que nunca afirmó que Irak era una "amenaza inminente"

CIA rechaza convertirse en el chivo expiatorio de la guerra

Al frente de la central de inteligencia estadounidense desde hace más de siete años, Tenet defendió a los servicios de inteligencia y subrayó al comienzo de su intervención pública que nunca habían afirmado que las armas de destrucción masiva de Irak representaran «una amenaza inminente».

No llegó al punto de criticar el inicio de la guerra contra Irak, que Estados Unidos basó en esa afirmación, como lo habría deseado la oposición demócrata o los críticos de la guerra.

Por el contrario, intentó defender a la administración Bush y desmintió toda presión política por exagerar la amenaza representada por las supuestas las armas de destrucción masiva iraquíes.

«Nadie nos dijo qué decir o cómo decirlo» respecto a este tema, afirmó en la universidad de Georgetown.

«Puedo decirles que el presidente de Estados Unidos recibe sus informaciones de una sola comunidad y de una sola persona: yo», insistió. «Y él me dijo firmemente y sin rodeos que quería los hechos en bruto y no elaborados» adujo, al rechazar haber recibido presión alguna y haber entregado conclusiones acerca de «una amenaza inminente».

Tenet sugirió que fue el poder político el que interpretó la información de inteligencia en ese sentido.

El jefe de la minoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, estimó que el discurso de Tenet suscitaba «nuevas dudas en cuanto a la exactitud de las declaraciones hechas por los altos responsables de la administración para convencer al Congreso de autorizar la guerra en Irak».

La administración Bush «dio a entender claramente la inminencia de la amenaza» y la utilizó para justificar la guerra contra el régimen iraquí, recuerda el investigador Marcus Corbin, del Centro de Información de Defensa.

«Los informes sobre las armas de destrucción masiva en Irak fueron sesgados, de ello no hay duda. Alarmantes o no, la administración Bush los ha empujado a un grado mayor», agregó.

«Si se quiere designar a los responsables» de este aparente error de apreciación sobre la realidad de la amenaza iraquí, «diría que la administración puede asumir un 90%; contra un 10%; de los medios de inteligencia», consideró.

«No se trata de si hubo presión política o no», aseguró Corbin. «Cuando un gobierno dice que no recibió buenos informes de inteligencia, es generalmente porque no los ha escuchado. Cuando se tienen clientes que esperan una respuesta precisa, sea cual fuere el mensaje que se les da, van a escuchar lo que quieren», insistió.

Tenet reconoció algunas lagunas en el conjunto de la información sobre Irak anterior a la guerra, sobre todo una falta de fuentes «humanas», es decir de un espía en el terreno.

También admitió que los informes que se dieron luego por falsos, habían sido tomados en cuenta por la CIA, y que se sobrestimaron las capacidades nucleares del régimen de Saddam Hussein.

«Admitir que las informaciones erróneas, emanadas de servicios de inteligencia extranjeros, encontraron un lugar en los informes de la CIA, es muy grave», estimó a la AFP Vincent Cannistraro, ex responsable de la lucha antiterrorista de la CIA.

Pero estas faltas no parecen poder explicar por sí solas la disparidad entre la visión que la administración Bush presentó sobre la situación antes de la guerra y el hecho de que no se hallaron armas de destrucción masiva. *

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