Armas de destrucción masiva en Irak: todavía una incógnita

Blair se ve forzado a seguir a Bush con otra investigación sobre armas

El primer ministro británico, Tony Blair, se dispone a seguir el ejemplo de George W. Bush y probablemente anunciará hoy la apertura de una investigación independiente sobre la información recogida por los servicios de inteligencia en torno a las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Irak. Su existencia fue casi el único argumento del Gobierno del Reino Unido para declarar la guerra al ex dictador iraquí Saddam Husein y su no aparición constituye una seria amenaza para la credibilidad de Blair.

Para preparar este decisivo paso, el Gobierno británico admitió ayer por primera vez que es «cuestionable» que hubiera ese tipo de armas en Irak. Lo hace después de que el informe Hutton ha permitido a Blair asegurar que no mintió ni al Parlamento ni a la población, por lo que, de momento, la pelota pasa a la fiabilidad de los servicios de inteligencia.

Las presiones de la oposición, pero sobre todo la iniciativa tomada por Bush, harán que hoy Blair anuncie en su comparecencia ante el Comité de Enlace de las distintas comisiones parlamentarias la creación de una comisión que investigue las evidencias que obtuvieron los servicios secretos -el espionaje del MI6 y la inteligencia militar- sobre las polémicas armas biológicas, químicas y nucleares de Irak.

El quiebro dado por el presidente norteamericano ha dejado solo a Blair, remiso a que se abra una indagación que en su caso puede resultarle más perjudicial. El Gobierno británico basó su decisión de ir a la guerra casi únicamente en el riesgo de que Sadam utilizara su peligroso potencial militar. La Administración Bush, en cambio, también argumentó la necesidad de un cambio de régimen y utilizó factores humanitarios.

Igualmente perjudica a Blair el calendario electoral, ya que se cuenta con elecciones generales para mayo o junio de 2005. Una comisión que prolongue sus trabajos a lo largo de un año daría a conocer sus resultados poco antes de los comicios. Bush, por el contrario, deberá afrontará las presidenciales el próximo mes de noviembre, antes de que probablemente haya conclusiones.

Los últimos días, Blair ha dejado de referirse a «armas» de destrucción masiva para hablar de «programas», sobre los que las evidencias que tenían los Gobiernos norteamericano y británico eran más claras. El propio David Kay, el inspector que estaba encargado de encontrar en Irak rastros del polémico armamento, ha señalado que esos programas existían, aunque no avanzaron tanto como la inteligencia occidental había pretendido.

Que ésta es ahora «cuestionable» es el nuevo paso dado por Downing Street. Un portavoz de Blair calificó de «válida pregunta» el inquirir sobre la información que tenían los servicios secretos. «Estamos a punto de anunciar cómo vamos a afrontar esas preguntas, pero primero queremos anunciarlo en el Parlamento», afirmó.

Blair parecía confiar en que las conclusiones del juez Hutton podrían rebajar la presión en este frente. Lord Brian Hutton estimó en su informe presentado la semana pasada que el Gobierno no exageró los datos que fueron proporcionados por las centrales de inteligencia, como había denunciado la BBC. Era lo que Blair necesitaba para intentar convencer a una desconfiada opinión pública de que no había mentido. Ahora, al menos, parte del beneficio argumental de esa exoneración.

Pero aun admitiendo la honorabilidad del primer ministro, la continuación lógica de la investigación de Hutton, que no escudriñó los procesos de trabajo de los servicios secretos, es saber si éstos fueron lo que se equivocaron.

El establecimiento de una investigación independiente ha sido exigido por el Partido Conservador y el Liberal Demócrata. El líder «tory», Michael Howard, aseguró que todavía sigue creyendo que la guerra estuvo justificada, pero indicó que es necesaria la indagación. Según reclamó, ésta debe ser llevada a cabo por una persona de «alta reputación» que asegure que sus conclusiones no serán tan «controvertidas» como las del juez Hutton.

 

Sin previsión en la postguerra

Por otra parte, la comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes consideró que el fracaso en el hallazgo de las armas de destrucción masiva «ha dañado la credibilidad» de Estados Unidos y el Reino Unido en la lucha contra el terrorismo. Lamentó, asimismo, la «insuficiente anticipación» de los Gobiernos de ambos países en relación al los problemas postbélicos que encontrarían en el país árabe. Según la comisión, además, a consecuencia del conflicto bélico los intereses británicos están más amenazados que antes de la intervención bélica por los atentados terroristas. *

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