Los servicios de Inteligencia en el banquillo

Bush confirma que se investigarán las pruebas utilizadas para invadir Irak

Aunque la semana pasada tal posibilidad fuera desestimada por la Casa Blanca, el presidente Bush confirmó ayer que una comisión bipartidista e independiente se encargará de examinar los indicios que el año pasado atribuían a Sadam Husein todo un peligroso arsenal de armas de destrucción masiva. Tras reunirse con su Gabinete y remitir al Congreso un presupuesto federal con masivos gastos en defensa y seguridad nacional, el líder norteamericano se declaró deseoso de «conocer todos los hechos».

La decisión de Bush se produce tras una espiral de presiones políticas en el Congreso federal, tanto entre la oposición demócrata como en su propio partido, para hacer frente a lo que algunos parlamentarios consideran como «egregios» errores a la hora de estimar el peligro encarnado por el régimen de Bagdad. Cuestionables indicios que fueron utilizados por la Casa Blanca y sus aliados para justificar el uso de la fuerza contra Irak en el marco de la ONU.

En lo que se considera como una evidente estrategia para ganar tiempo de cara a las elecciones presidenciales de noviembre, Bush quiere que estas pesquisas se concentren «en el contexto más amplio» de los esfuerzos realizados por EE.UU. para limitar la proliferación de armas no convencionales. La pesquisa oficial también incluirá la actuación de los servicios de inteligencia norteamericanos para contener el desarrollo de estas mortales cargas en países como India, Pakistán, Corea del Norte, Irán, Libia o terroristas como Al Qaida.

Las presiones para abrir una investigación oficial han resultado irresistibles desde que, la semana pasada, el propio encargado de buscar las armas no convencionales atribuidas a Irak reconociera la falsedad de los indicios manejados por la Administración Bush. Según el inolvidable testimonio del inspector jefe David Kay, «parece que todos nos equivocamos, probablemente». En este sentido, Bush indicó su deseo de reunirse con el dimisionario David Kay antes de establecer la prometida comisión investigadora. A falta de detalles finales, se espera que estas pesquisas se demoren por lo menos año y medio sin posibilidad de interferir con las elecciones presidenciales en curso.

Entre los nueve «sabios» que podrían integrar este panel de investigación se baraja el nombre de Brent Scowcroft, consejero de seguridad nacional con Bush padre y crítico de la beligerante estrategia adoptada por la Casa Blanca desde el 11-S. Junto a esta comisión independiente a largo plazo, el Comité de Inteligencia del Senado también tiene previsto concluir en breve su propia pesquisa, con un borrador de conclusiones preliminares que empezará a circular en Washington a finales de esta semana. *

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