Demócratas en busca de un rival para George W. Bush
Las encuestas sostienen la sólida delantera de Kerry, senador por Massachusetts, seguido del senador por Carolina del Norte, John Edwards, y el ex comandante supremo de la OTAN, Wesley Clark.
Los aspirantes se disputarán un total de 269 delegados (una octava parte de los 2.162 votos que se necesitan para asegurar la candidatura) en primarias en los estados de Missouri, Arizona, Delaware, Carolina del Sur y Oklahoma, y en caucus en Nuevo Mexico y Dakota del Norte.
Kerry, de 60 años, espera repetir sus sorpresivas victorias de Iowa y New Hampshire con una barrida el martes, que de producirse le darán un aire de invencibilidad ante sus rivales. El domingo hizo campaña en el ganadero estado de Dakota del Norte (centro).
Edwards y Clark intentan sobrevivir con suficiente apoyo como para seguir en carrera, por lo menos hasta el «Super Martes» del próximo 2 de marzo, cuando Nueva York, California y otros ocho estados, con un total de 1.151 delegados, celebren sus primarias o caucus.
El ex gobernador de Vermont, Howard Dean, cuya suerte lo ha abandonado en las pasadas dos semanas, seguía a los dos primeros en las encuestas y según informes está concentrado en los estados del medio oeste como Michigan, que celebra primarias el próximo sábado, y Michigan, el 17 de febrero.
Se espera que las primarias del martes le asesten un golpe mortal a las campañas del senador por Connecticut, Joseph Lieberman, del representante por Ohio, Dennis Kucinich, y del reverendo Al Sharpton.
Los demócratas, además, toman impulso en la campaña mientras Bush parece ahora a la defensiva justificando la guerra en Irak y lidiando con el aumento del déficit del presupuesto.
Una encuesta publicada el sábado por la revista Newsweek coloca la popularidad de Bush en un nivel récord a la baja de 49%;, y perdiendo contra Kerry si las elecciones fuesen ahora por 46%; a 48%;.
Para el martes, las encuestas dan a Kerry una sólida ventaja en Missouri, Arizona Delaware y Dakota del Norte, con 158 de los 269 delegados en juego. También seguía de cerca a Edwards en Carolina del Sur, y a Clark en Oklahoma.
Edwards, un abogado sureño, admitió que debe ganar en Carolina del Sur, donde nació (es senador por Carolina del Norte), y donde hizo campaña este domingo.
Clark, por su parte, busca ganar Oklahoma y terminar en buena posición en Arizona, para convertirse en una alternativa a Kerry.
Los analistas políticos indican que aunque Kerry vaya en la delantera, la carrera no ha terminado. «Por ahora Kerry está corriendo bien. Pero no hay nada acabado si Clark y Edwards se quedan por lo menos en donde están hoy», dijo el encuestador John Zogby.
La campaña se desarrolla ahora en un tono bastante moderado, tras una ronda de ataques en Iowa que resultaron contraproducentes ante el público.
Pero los adversarios de Kerry ahora tratan de detener su impulso, pintándolo como el típico político de Washington, imagen acentuada con informes que indican que fue el senador que más dinero aceptó de cabilderos en los pasados 15 años.
«No vamos a derrotar a George Bush nombrando a alguien que es un servidor de los intereses especiales», dijo Dean. Clark, por su parte, emitió anuncios de televisión sobre las prácticas de recaudación de fondos de Kerry, bajo el lema: «¿Necesitamos realmente a otro político de Washington?»
Edwards se unió a la controversia, pero sin mencionar a Kerry, expresó: «Déjenme decirles qué debemos hacer con estos cabilderos de Washington (…) cortarlos por las rodillas. Debemos prohibirles hacer contribuciones políticas».
Los aspirantes también parecen afilar un mensaje anti Bush que aparentemente creyeron debían ocultar tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
En un debate el pasado jueves en Carolina del Sur, los siete candidatos restantes dejaron atrás sus rivalidades y utilizaron el lenguaje más fuerte escuchado hasta ahora contra las políticas de la administración en el exterior.
El partido elaboró intencionalmente su calendario de la interna con importantes primarias al inicio, para que los electores puedan identificarse desde temprano con un candidato y concentrar los recursos en torno al mismo para enfrentar a Bush y su arca de dinero de campaña, de 132 millones de dólares. *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad