Crisis en Perú: tras la renuncia del vicepresidente
La dimisión se produce en el momento más crítico de los 30 meses de gestión de Toledo, cuando la aprobación del mandatario bordea un 10,0% en medio de pedidos de elecciones anticipadas desde filas de la oposición y desde la calle, según los sondeos.
Las encuestas indican que gran parte de la población peruana está decepcionada de Toledo por incumplir sus promesas electorales de crear más empleos y desterrar la corrupción del poder.
Los peruanos expresan también su masivo malestar contra él por mantener una política económica neoliberal, que pese a aportar estabilidad macroeconómica acrecienta las diferencias entre ricos y pobres.
A esta disconformidad se agrega el escándalo de su ex asesor y hombre de confianza, César Almeyda, quien es investigado por negociar acuerdos judiciales bajo la mesa con el «tesorero» de la red de corrupción montada por Vladimiro Montesinos durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000).
El escándalo Almeyda podría derribar la alianza entre el oficialista Perú Posible y el Frente Independiente Moralizador (FIM), si se comprueba -como asegura la prensa- la existencia de un audio que compromete al líder del FIM, Fernando Olivera, en las tratativas con la red de corrupción de Montesinos.
De comprobarse su participación, el Gobierno perdería el control del Congreso, con el riesgo de que la oposición tome el control de la Cámara única y solicite la renuncia de Toledo.
El congresista José Barba, de la derechista Unidad Nacional, pidió a Toledo que renuncie junto a su segundo vicepresidente, David Waisman, para que asuma el cargo el presidente del Congreso, Henry Pease, y convoque a elecciones generales de acuerdo a la Constitución.
«Voy el pedir la renuncia de Toledo al interior de Unidad Nacional para ser presentada al pleno del Congreso», dijo Barba, tras indicar que varios de los legisladores de su agrupación están de acuerdo con el pedido.
«No confundamos democracia con Toledo. Si se va Toledo no va a pasar nada, se llama a nuevas elecciones y la democracia continúa», precisó.
La renuncia de Diez Canseco se produjo la noche del viernes en carta dirigida al presidente Toledo, en tácito rechazo a la decisión del Congreso de acusarlo por tráfico de influencias.
Toledo y Diez Canseco estaban distanciados desde noviembre, cuando el Vicepresidente renunció a su cargo de ministro de Comercio Exterior, tras un escándalo sentimental que lo llevó a mentir ante el Congreso. Desde entonces cayó en desgracia y el Congreso lo acusó de tráfico de influencias. *
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