Blair debe convencer a una escéptica opinión pública

El primer ministro británico Tony Blair logró sobrevivir a los dos días más peligrosos de su carrera política luego del «caso Kelly», pero ahora tiene que volver a ganar la confianza de un Partido Laborista dividido y de una opinión pública no muy favorable, estimaban este jueves los analistas. «Los dos últimos días (miércoles y jueves) no fueron los mejores (para Blair)», señaló a la AFP Tony Travers, profesor de ciencias políticas en la London School of Economics, agregando que «yo esperaba que la dirección del partido, el gabinete y Blair actuaran de tal manera que no tuvieran nunca más problemas con los diputados de su base».

El martes por la noche, la Cámara de los Comunes aprobó  con una mayoría de apenas cinco votos (316 contra 311)  el muy criticado proyecto de ley sobre el financiamiento de las universidades. Setenta y dos diputados laboristas votaron junto a la oposición conservadora y liberal demócrata. Esta crisis de confianza dejó profundas cicatrices entre numerosos laboristas, que no aprueban la política de centro-derecha asumida por Tony Blair y sus hombres de confianza.

El miércoles, el informe del juez Brian Hutton blanqueó al gobierno de toda acusación de haber «inflado» un informe sobre el armamento iraquí, como había señalado el periodista de la BBC Andrew Gilligan, luego de entrevistar al especialista del Ministerio de Defensa, Kelly, que se suicidó el 18 de julio. *

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