Nuevos ataques de la resistencia en Bagdad
En Gran Bretaña, un día después de la publicación de las conclusiones de la investigación del juez Brian Hutton sobre el suicidio del inspector de armamentos David Kelly, numerosos diarios acusaban a este magistrado de haber acallado el asunto.
David Kelly resultó ser la fuente anónima del reportaje de un periodista de la BBC, Andrew Gilligan, afirmando que el gobierno había exagerado deliberadamente la amenaza de presuntas armas de destrucción masiva en manos del régimen de Saddam Hussein para justificar la guerra de Irak.
David Kelly se suicidó en julio, una semana después de que se revelase su identidad.
Reputado por su integridad, el juez Hutton exoneró al gobierno de Tony Blair, declarando «infundada» la emisión de la BBC e indicando que la identidad de David Kelly había sido confirmada, y no dada directamente por el Ministerio de la Defensa a los periodistas que adelantaban su nombre.
Dos ataques sufrieron ayer jueves en la mañana las ICDC al norte de Bagdad, indicaron oficiales de esta milicia iraquí organizada por Estados Unidos.
En el primer ataque, perpetrado en el poblado de Al Muradiya, a 83 km al sur de la ciudad petrolera de Kirkuk, un auxiliar de policía fue muerto y otro resultó herido alrededor de las 06H30 (03H30 GMT) por atacantes que dispararon cohetes antitanque contra un puesto de control colocado por las ICDC.
Por otra parte, en Baaquba, a 60 km al norte de Bagdad), una explosión al paso de un minibús de las ICDC hirió a ocho oficiales de esta milicia y dos civiles, hacia las 09H00 (06H00 GMT).
El miércoles, un atentado suicida con coche bomba contra un hotel de Bagdad donde residía un ministro iraquí causó por lo menos tres muertos, además de de la muerte de su autor.
El atentado, perpetrado mediante un vehículo transformado en ambulancia que llevaba una carga de 200 a 250 kg de explosivos, dejó entre tres y cinco muertos, además del conductor, según los balances del ministerio del Interior y de la coalición.
El ministro del Trabajo Sami Azara al Mayún, que se había instalado hace seis meses en ese hotel, resultó ileso en el atentado.
Por otra parte, el miércoles, la cadena de televisión árabe por satélite Al Arabiya fue autorizada para reiniciar su trabajo en Irak, después de dos meses de estar prohibida por «incitación al homicidio» luego de que el 23 de noviembre difundió una grabación atribuida a Saddam Hussein llamando a atacar a los miembros del Consejo de Gobierno.
En Estados Unidos, David Kay, ex jefe del grupo de expertos estadounidenses encargado de encontrar armas de destrucción masiva en Irak, afirmó el miércoles que los estadounidenses se habían equivocado sobre la existencia de dichas armas y pidió un análisis del trabajo de los servicios de inteligencia. Según Kay, que acaba de dejar sus funciones a la cabeza del Grupo de Inspección en Irak (ISG), los servicios secretos no pueden excluirse acusando al poder político de haber modificado sus conclusiones.
«Numerosos expertos (de los servicios secretos) vinieron a verme para disculparse porque lo que descubrimos (en Irak) no fue lo que ellos creían», dijo.
La Casa Blanca recibió con reticencias la posibilidad de una investigación independiente sobre la cuestión, evocada por Kay y deseada por los representantes demócratas.
En Washington, ante el Congreso, el general del ejército Norton Schwartz indicó que el Pentágono ya había desplegado más de 13.000 hombres en Irak en el marco de la rotación destinada a reemplazar en los próximos meses a los 130.000 soldados estadounidenses en ese país y para llevar ese número a 105.000. *
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