El Papa pidió proteger a niños
El papa Juan Pablo II dijo ayer que «el mundo no puede cerrar los ojos frente a dramas tan preocupantes como el contagio del sida desde el nacimiento o el infame tráfico de órganos y personas».
El pontífice criticó el egoísmo de quienes no aceptan a los niños, «futuro de la humanidad», y expresó su defensa de los menores de edad que «son heridos profundamente por la violencia de los adultos», desde el abuso sexual a la disgregación de las familias.
El llamado del Papa en defensa de la infancia está contenido en el mensaje para la cuaresma de 2004, difundido ayer por el Vaticano durante una conferencia de prensa de Paul Josef Cordes, presidente del pontificio consejo Cor Unum, y Karel Kasteel, secretario de ese organismo.
También estaba en la rueda de prensa el padre Angelo D’Agostino, fundador y director médico del Nyumbani, el instituto para niños de Nairobi, en Kenia.
«Quien recibe incluso uno solo de estos niños, me recibe a mí» es el título del mensaje, en el cual el Pontífice recuerda que «volverse pequeño y recibir a los pequeños» son dos aspectos «de una única enseñanza que el Señor renueva a sus discípulos en nuestro tiempo».
«Son muchos los que tratan de seguir fielmente estas enseñanzas del Señor», dice el mensaje del pontífice.
Hace referencia a los «padres que no dudan en hacerse cargo de una familia numerosa, las madres y los padres que, en vez de indicar como prioritaria la búsqueda del éxito profesional y de la carrera, se preocupan por transmitir a los hijos esos valores humanos y religiosos que dan sentido verdadero a la existencia».
El Papa destacó a quienes se ocupan «de la formación de la infancia en dificultades y alivian los sufrimientos de los niños y de sus familiares causadas por los conflictos y la violencia, la falta de alimento y agua, la emigración forzada y tantas otras formas de injusticia existentes en el mundo».
Dijo que, sin embargo, «hay menores heridos profundamente por la violencia de los adultos, niños víctimas de abusos sexuales, niños encaminados a la prostitución, niños usados para la venta de droga que también la consumen, niños obligados a trabajar o enrolados para combatir, inocentes marcados para siempre por la disgregación familiar, pequeños aniquilados por el infame tráfico de órganos y de personas».
«¿Y qué decir de la tragedia del sida que tiene consecuencias devastadoras en Africa?», señaló Juan Pablo II.
Dijo que «ya se habla de millones de personas afectadas por este flagelo, y muchas fueron contagiadas desde el nacimiento. La humanidad no puede cerrar los ojos frente a un drama que preocupa tanto».
Juan Pablo II pidió a los creyentes que en ocasión de la cuaresma dediquen «mayor cuidado a los niños», incluso a partir del «propio ambiente familiar y social, porque ellos son el futuro de la humanidad».
El Papa recordó que «Jesús amó a los niños y los privilegió por su simplicidad y alegría de vivir, por su espontaneidad, y su fe llena de asombro».
Y al lado de los niños Jesús puso a «los hermanos más pequeños», a los «miserables, los necesitados, los hambrientos y sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos, los prisioneros».
«Aceptar y amar a los niños o, en cambio, tratarlos con indiferencia y rechazarlos, es reservar a Jesús el mismo comportamiento», afirmó Juan Pablo II. *
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