Ex espía de KGB contra "hackers"

El gobierno de Colombia legitima al ELN

Cristiano del Riccio – Washington, ANSA

El programa contra «hackers» que más expectativa despertó en Estados Unidos está basado en un algoritmo patentado por el ex espía del Kremlin Victor Sheymov, que escapó hace unos años a occidente con la ayuda de la CIA.

«El espía que vino del frío» era nada menos que el responsable del KGB en el sector códigos secretos y comunicaciones cifradas en todo el mundo.

Durante los años de la Guerra Fría, Sheymov utilizó su notable talento para proteger las operaciones y la seguridad de los agentes de Moscú.

Pero ahora, en Estados Unidos, el ex espía decidió aprovechar sus conocimientos, un auténtico patrimonio, para lanzar al mercado norteamericano un nuevo programa para proteger a las cadenas de computadoras de las correrías de los «hackers» o de posibles competidores.

Sheymov, un personaje que parece salido de una novela de John LeCarre, preparó con cuidado su debut en el ciberespacio.

Fundó una compañía, la Invicta Networks, situada a poca distancia del cuartel general en Maryland de la NSA, la agencia de espionaje electrónico norteamericana con la que durante años, después de su defección, tuvo estrechos contactos.

Entre sus más cercanos colaboradores está James Wolsey, ex jefe de la CIA que durante años persiguió a los agentes de Moscú que Sheymov había ayudado a proteger.

Los dos viejos enemigos, una vez caído el Muro de Berlín, se iniciaron en la nueva carrera del ciber espacio.

Para poner a prueba la eficacia de su programa, Sheymov se dirigió a otro ex enemigo, Joe Patanella, fundador de la Netsafe, una compañía especializada en la intrusión en los sistemas de computación.

El programa del ex agente del KGB superó el crítico examen.

Pablo Rodríguez

El gobierno colombiano del presidente Andrés Pastrana cerró el círculo de su política pacificadora con las guerrillas izquierdistas, al declarar oficialmente abierto un proceso de paz con el guevarista ELN y prorrogar por seis meses más la desmilitarización de la zona que entregó a las maxistas FARC para las tratativas de paz.

En la noche del martes sorpresivamente el alto comisionado para la paz, Camilo Gómez, quien lidera los diálogos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), anunció que restituía el carácter político de agrupación alzada en armas al Ejército de Liberación Nacional (ELN).

En su orden, las FARC es la más antigua y militarmente poderosa guerrilla del país con unos 12.000 combatientes, y el ELN la segunda con unos 5.000 integrantes armados. El restablecimiento del status político al ELN, que Pastrana le había retirado hace un año a raíz de los tres secuestros masivos de civiles que había perpetrado esa agrupación insurgente, se hacía indispensable para que constitucionalmente el gobierno pudiera emprender las tratativas pacificadoras con ellos.

«Este es el primer paso desde el punto de vista legal para dar inicio formal al proceso de paz con el ELN», dijo Gómez a los periodistas al anunciar la decisión del Ejecutivo.

Aunque el ELN ya liberó a los más de 150 feligreses que secuestró el 29 de mayo del año pasado cuando asistían a misa en un templo católico de las afueras de la ciudad de Cali (477 km al suroeste de Bogotá), aún retiene a 6 de los 41 ocupantes de un avión comercial que secuestró en pleno vuelo el 12 de abril de ese mismo año.

Igualmente retiene a otros seis civiles que plagió hace un año cuando pescaban a las afueras de la ciudad de Barranquilla (costa Caribe, 1.344 km al norte de Bogotá).

Pastrana había advertido al ELN que no iniciaría un proceso de paz con esa agrupación hasta que a todos los secuestrados en esas tres acciones, que según el grupo insurgente realizó para «presionar» la realización de una convención nacional por la paz con la sociedad civil, condición previa para emprender las negociaciones directas con el gobierno.

Pese al anuncio oficial de la apertura del proceso de paz con el ELN, y a que el pasado 24 de abril las dos partes revelaron un preacuerdo sobre la desmilitarización de 4.727 km al norte del país para llevar acabo allí la convención por la paz, el diálogo aún no tiene escenario.

Los alcaldes y habitantes de los municipios de San Pablo y Cantagallo (departamento de Bolívar) y de Yondó, en el vecino departamento de Antioquia, que componen la zona acordada a desmilitarizar, se han manifestado en contra de esa decisión impidiendo férreamente que se haga efectiva la desmilitarización.

Simultáneamente con el anuncio del inicio del proceso con el ELN, el gobierno emitió un decreto que prorroga por seis meses más la desmilitarización de los 42.000 km del sur del país, atendiendo una exigencia da las FARC.

 

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