Ocho bandas armadas operan en el interior del país

Ejército y grupos rebeldes se enfrentan en Nicaragua

Siuna, Nicaragua, AFP

Las operaciones militares que el ejército ejecuta desde hace una semana en el llamado Triángulo Minero, en la costa Caribe, para limpiar la zona de grupos rebeldes, ha originado temor e incertidumbre entre la población, que tiende a deplazarse a otras regiones en busca de seguridad.

A pesar del despliegue de una fuerza militar de 1.400 efectivos, en una semana de operaciones el Ejército sólo logró aniquilar a un rebelde, durante un enfrentamiento ocurrido el viernes pasado en la comunidad El Plátano, 20 km al noroeste de Siuna.

El rebelde fue identificado como Humberto Martínez, alias «Jamaica», quien era el segundo al mando de la banda que dirige el ex miembro del Ejército Sandinista Pilar Lira («Tyson»), uno de los delincuentes más temidos por los campesinos de la zona.

«Los soldados del ejército andan preguntando dónde los pueden localizar (a los rearmados), pero la gente tiene temor de ser asesinada por el grupo de «Tyson» si revela alguna información», relató un campesino de Siuna, que prefirió el anonimato.

Según pobladores del lugar, «Tyson», quien acostumbra decapitar a sus víctimas después de asesinarlas, ha secuestrado a muchos campesinos y a familias enteras cuyos paraderos se desconocen hasta la fecha.

La presión de los militares y el temor a una represalia de los rearmados, que tratan de burlar la ofensiva militar, ha obligado a muchos campesinos a abandonar sus comunidades.

Sin embargo, muchos regresan al cabo de unos días por temor a perder sus pertenencias y porque en la ciudad no tienen quien los ampare, aseguraron vecinos a la AFP.

El Triángulo Minero, formado por Siuna, Rosita y Bonanza, son poblados extremadamente pobres, con escasa infraestructura. Las comunidades de sus alrededores se dedican a la producción a autosubsistencia, mientras que en la ciudad la gente se dedica a actividades informales.

La única empresa de la zona, dedicada a la extracción de oro y otros metales, está ubicada en la mina de Bonanza y pertenece a un consorcio canadiense.

Las autoridades estiman que un total de 237 rebeldes, organizados en ocho bandas armadas operan en las minas, una zona montañosa, lejana y de difícil acceso, donde la presencia del gobierno y del ejército es mínima.

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