El opositor Toledo denuncia una "relación entre Fujimori y los gobernantes uruguayos"

"Uruguay avaló una dictadura"

Alejandro Toledo deposita en la mesa la humeante taza de café negro y mira interrogativamente, como pidiéndonos una explicación que le satisfaga. No ha alzado la voz y su cordialidad desbordante sigue allí, inmutable.

Estamos en un saloncito del madrileño hotel en el que –según su esposa– «cumple un maratón de entrevistas e intenta desayunar».

Un equipo de Radio Nacional de España salía cuando el Corresponsal de LA REPUBLICA entraba, una colega mexicana espera su turno en el otro extremo del salón y luego les toca a dos revistas españolas…

–Usted se refiere a la decisión del gobierno uruguayo en la Comisión Permanente de la OEA, de apoyar la propuesta mexicana…

–…¿De apoyar? –interrumpe Toledo– De legitimar una elección fraudulenta de una dictadura.

«Debe haber una razón que no conozco» La entrevista concedida a LA REPUBLICA tiene lugar en la mañana del martes 5 y aún no ha llegado la noticia de la resolución de la reunión de Cancilleres de la OEA en la canadiense localidad de Windsor. De ahí la decepción de nuestro entrevistado.

«Uruguay es un país que aprecio mucho» –continúa–. «Cuando yo trabajaba en el Banco Mundial en Washington, uno de los países que estaba en el departamento bajo mi responsabilidad era Uruguay y entonces aprendí mucho de él. Tuve que estudiarlo, lo visité varias veces. Tengo un gran respeto por su vocación democrática.

Me apenó ver eso. Pero debe haber una razón que no conozco. Debe haber una relación entre Fujimori y los gobernantes de Uruguay para avalar tan francamente una dictadura, sabiendo que se ha producido una elección fraudulenta no determinada por los competidores (como dijo el gobierno peruano), sino por el mundo internacional. Los observadores se retiraron del Perú porque constataron que no existían las condiciones para una elección limpia. Ya se habían producido fraudes en la primera vuelta. Entonces, seguro que debe haber una razón que no conozco. Pero de todas maneras yo sigo siendo un admirador de Uruguay. 

Al rescate de la democracia

peruana Un llamado al teléfono móvil de nuestro entrevistado provoca una ligera pausa. Tras ella volvemos a las preguntas y a las respuestas.

–¿Cuál es su propósito, qué piensa hacer en la actual situación peruana?

–Tengo la firme determinación de rescatar la democracia de mi país. No es esto sólo un compromiso individual, no es esto sólo un programa de un partido –«Perú posible»– que yo lidero; sino que hoy día me toca liderar las fuerzas democráticas del Perú. Las fuerzas democráticas convergen en diferentes frentes. Competidores en la primera vuelta electoral hoy día se han unido en esta tarea de devolverle al país la democracia y la libertad y un gobierno que esté divorciado de la corrupción que hoy día ha penetrado hasta el corazón mismo de la sociedad peruana. El régimen de Fujimori es un grupo en torno a un gobernante que muestra una carreta democrática pero que tiene un corazón profundamente dictatorial y que ejerce un poder absoluto en complicidad con una cúpula de las fuerzas armadas y de los servicios de inteligencia, nefastos al extremo».

«Impedir la juramentación de Fujimori»

–Usted dijo: estamos trabajando para que los congresistas que están en la orilla democrática de los diferentes partidos podamos formar un solo bloque para impedir la juramentación de Fujimori el 28 de julio. ¿Cómo se desarrolla ese proceso?

–Hay cuatro temas que hemos diseñado para rescatar la democracia en el Perú: 1º) Yo continúo en campaña. Apenas baje del avión el miércoles en Lima, tomo otro avión y voy a entrar a hacer un mitin multitudinario en el norte del Perú (En Trujillo y Chiclayo). Continúo recorriendo el país, tratando de persuadir de la necesidad de rescatar la democracia. 2º) Ese actuar interno tiene que estar acompañado por una respuesta internacional, porque en este mundo global y competitivo, en esta nueva cultura CNN que ingresa en nuestros dormitorios con nuestra anuencia, en esta nueva cultura Internet que hoy día ha penetrado las fronteras de nuestros países, el actuar interno y el actuar internacional van de la mano. 3º) Estamos trabajando con los congresistas (diputados) de la orilla democrática para tener la mayoría e impedir que Fujimori juramente el 28 de julio. 4º) Organizamos la marcha nacional de los Cuatro Suyos incaicos (las cuatro regiones del imperio incaico: costa, sierra, montaña y selva) para que el pueblo se vuelque a Lima el 26 de julio y también impida pacíficamente la juramentación de Fujimori el 28.

Fujimori debe jurar el cargo de Presidente frente al presidente de la Cámara de Diputados (el Congreso). Pero si tenemos la mayoría en el Congreso impediríamos eso. Si no lo logramos, la gente que convergirá en Lima lo impedirá con su presencia, con su resistencia pacífica.

«Nosotros pensamos tener 65 votos»

–Perú posible» tiene 29 escaños. Fujimori y los suyos tienen 52, en un congreso de 120 diputados. Eso significa que sólo necesita 9 votos para tener mayoría…

–…Pero los otros 39 escaños son de las fuerzas democráticas. Ellos están con nosotros.

–¿No se corre el peligro de que Fujimori compre esos nueve diputados que necesita?

–Ya lo tienen claro, ya lo están intentando ahora…

–¿Lograrán esos 32 votos necesarios para la mayoría?

–Nosotros pensamos tener un bloque de 65 diputados que impedirán que Fujimori pueda jurar su cargo. Sabemos que el gobierno ofrece 50.000 dólares más un sueldo de 10.000 dólares mensuales. Es una suma apetitosa, tentadora, pero no lograrán su propósito de comprar voluntades.

–En el caso de que se consiga la mayoría y no haya juramentación ¿qué ocurre legalmente?

–Ahí se crea el problema. Si el presidente del Congreso no recibe la juramentación, se produce una crisis. La idea nuestra es que haya un gobierno transitorio –presidido por el presidente de la Cámara de Diputados, elegido por los diputados demócratas– que convoque a unas elecciones limpias. Eso permitiría destrampar la crisis en que se encuentra el Perú.

El 5 y el 95% y un rebelde con causa

–Usted se define como indio, terco y rebelde con causa –creo que es la primera vez que un indio, y en este caso rebelde con causa– se postula a la Presidencia del Perú, ¿Cómo lo valora usted?

–Voy a decirle algo que por primera vez voy a revelar fuera de mi país. No me gusta hablar de mí, pero cuando seamos gobierno será la primera vez en 500 años, desde la llegada de los españoles, que un representante de mi ancestro llegue a la Presidencia de la República, y en mi caso particular, viniendo de la extrema pobreza. Los indios y los mestizos somos el 95% de la población peruana, pero, a lo largo de estos 500 años, el otro 5% de la población ha estado tomando las decisiones para sí y el 95% restante. Por eso también soy rebelde con causa. El hecho puede significar también, espero, un nuevo perfil del gobierno en el Perú.

Para eso necesitamos, creo yo, tomar la decisión de invertir agresivamente en la empresa del conocimiento. Esto quiere decir invertir en la mente de nuestra gente, invertir en nutrición, salud y educación. A través de ello podemos permitir que en ese 95% de indígenas peruanos haya más indios tercos y rebeldes con causa que puedan ser profesionales y líderes del país, que tomen entre sus manos la responsabilidad de dirigir al Perú.

Derechos, equidad y no revanchismo

–Ud. es el «Cholo» para mucha gente y hoy cuenta con el apoyo de los partidos dem
ocráticos. Pero también es y será el «Cholo» para los Miró Quesada, los Salazar Bondy, los Largo Herrera, los Prado. ¿No teme que esto prime en determinado momento?

(Toledo se ríe mientras le citamos los apellidos de las clases altas peruanas y entre carcajadas apunta «Parece que los conoce». Luego contesta:)

–No, cuidado, hay que tener mucho cuidado para no engendrar discriminaciones raciales. El tema no es étnico-racial. El tema es el derecho que tienen todos los peruanos, independientemente de su color o procedencia, a participar en los destinos de su país.

Lo que no puede ser es que el 5% tome por 500 años las decisiones del otro 95%.

No es un tema de revancha étnica, es un tema de derecho, de equidad. No es un tema de los citados, y los Prada, los Pardo y los Prado por un lado y los Wamainis y los Toledos por otro.

Es un tema de equidad y soy un defensor de la equidad a todo nivel. Para mí los colores de la piel no importan; al contrario… Yo he experimentado la discriminación en Estados Unidos y la he superado a través de la educación. Por eso tengo un sueño: que los 13 millones de peruanos pobres puedan tener la misma oportunidad que yo tuve para salir de la pobreza extrema.

Posiblemente mi sueño es ilusorio, ingenuo y no pido disculpas por eso. Quiero, cuando termine mi gobierno, ser recordado como el «Presidente de la Educación».

La democracia y la pobreza

–La recuperación de la democracia y la lucha contra la pobreza parecen ser los dos ejes de su programa político.

–Es que tienen mucho que ver con la pobreza. La lógica es la siguiente: para enfrentar la pobreza (y yo la conozco de cerca, yo la viví) usted necesita que la gente tenga un trabajo digno. Mi gente no quiere migajas, no quiere limosnas, quiere un trabajo digno.

Con la combinación de un trabajo digno y un acceso fácil a la sanidad y a la educación de calidad, usted tiene el arma más poderosa para salir de la pobreza.

Yo mismo soy la «evidencia andante» de lo que es capaz de hacer la educación.

«Pero para tener trabajos, usted necesita que la economía crezca, que el país produzca. Y para tener producción, usted necesita inversión. Inversión pública y privada, nacional y extranjera. Para tener esa inversión usted tiene que construir un clima de estabilidad política, económica, social y jurídica.

No puedo enfatizar demasiado la estabilidad jurídica, porque en un mundo globalizado y competitivo los capitales se mueven con mucha facilidad alrededor del planeta y van a ir a los países en los que haya estabilidad jurídica.

Para crear ese clima de estabilidad política, económica, social y jurídica, usted necesita instituciones democráticas fuertes, independientes, un país con contrapesos de poderes, donde un Poder Judicial pueda actuar independientemente del Poder Ejecutivo. Mire usted cómo –en definitiva– se va desde la fortaleza de las instituciones democráticas a la lucha contra la pobreza.

Las tres primeras tareas y un viaje

–¿Cuáles serán sus primeras disposiciones de gobierno al llegar a la Presidencia del Perú?

–Lo tengo muy claro. En los primeros 30 días de gobierno las primeras decisiones serán restituir el Tribunal Constitucional, proclamar la más irrestricta libertad de expresión y de prensa e iniciar la reconstrucción de un Poder Judicial independiente, con jueces permanentes y profesionales, sin comisiones interventoras.

Luego quiero abordar un avión con empresarios peruanos e ir a varios países de América y de Europa y hasta de Asia.

Salir al mundo a vender las producciones peruanas y a buscar inversiones. En ese mismo viaje voy a buscar a los peruanos que han tenido que abandonar su patria para buscarse una vida digna e invitarles de todo corazón a que regresen a su patria, para ayudarme a gobernar y a engrandecer el Perú.

Un saludo al pueblo uruguayo Los colegas que están en la «cola de las entrevistas» se impacientan. Es el momento de dar por finalizada nuesta conversación con el «indio terco y rebelde con causa». Alejandro Toledo nos pide transmitir unas palabras al pueblo uruguayo.

Son éstas:

«Yo creo que nada debe mellar las relaciones entre nuestros pueblos, el peruano y el uruguayo.

A pesar de este incidente (la posición uruguaya en la Comisión Permanente de la OEA), admiro al pueblo oriental (como dicen ustedes) y siento cariño por él.

Deseo que siempre conserven su admirable vocación democrática y espero que, luego del rescate de la democracia en el Perú, los peruanos –y los latinoamericanos todos– tengamos una igual vocación y podamos brindar nuestra participación en el desarrollo para la felicidad de todos los hijos de nuestras patrias.

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