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«Un año de barro y lucha» tras la catástrofe medioambiental más grave de Brasil

El 5 de noviembre se cumplió un año de la peor catástrofe socioambiental de Brasil. Diferentes organizaciones sociales, sindicatos, movimientos populares, de derechos humanos del país recordaron a las víctimas y exigieron justicia.

"Un año de barro y lucha" tras la catástrofe medioambiental más grave de Brasil. Foto: Yuri Barichivich / Greenpeace
«Un año de barro y lucha» tras la catástrofe medioambiental más grave de Brasil. Foto: Yuri Barichivich / Greenpeace

La catástrofe ambiental más grave de América Latina cumplió un año. El 5 de noviembre de 2015 dos diques explotaron en el corazón del municipio de Mariana, en el estado de Minas Gerais de Brasil a causa de una enorme masa de barro y mineral de hierro acumulada en un depósito de residuos por la minera Samarco, propiedad de la brasileña Vale y la angloaustraliana BHP Billiton.

Los diques contenían más de 62 millones de metros cúbicos de barro tóxico que se esparcieron por el poblado de Bento Rodrigues y gran parte del municipio de Mariana. En ese momento la ministra de Medio Ambiente, Izabella Teixeira no dudo en calificar al derrame como “la catástrofe ambiental más grave en la historia de Brasil”.

Mientras que Luciano Magalhães, director de análisis del Servicio de Agua y Desagüe de la región definió y resumió al devastador acontecimiento en dos palabras: «río muerto”. En el mismo sentido el investigador Marcos Freitas, de la Universidad Federal de Río de Janeiro adelantaba que los territorios cubiertos por el lodo se volverían “cementerios biológicos”.

Este desastre ocasionó la muerte de 19 personas y contaminó por completo el río Doce (Río Dulce), el más importante de esa región, mientras que afectó a 6 millones de personas, en su gran mayoría, pescadores, agricultores e indígenas, cuyo medio de vida dependía del río Doce y del trabajo de la minera que se retiró del lugar.

La gigantesca masa de barro se esparció rápidamente por pueblos, campos y ríos, hasta encontrar la cuenca del río Doce, que se tiñó de un color marrón espeso a cusa del barro tóxico y mató a todos los animales y las plantas del río.

La masa tóxica viajó más de 600 kilómetros hasta desembocar en el océano Atlántico el 17 de noviembre de 2015, sobre el puerto de Linhares en Espíritu Santo con alcances y consecuencias incalculables para los pobladores, la fauna y la flora de todos los lugares por donde pasó.

Un año después

A un año de la tragedia ambiental centenares de afectados organizador por el Movimento dos Atingidos por Barragens (Movimiento de Afectados por Represas – MAB) se reunieron para recordar el hecho, homenajear a las víctimas y discutir colectivamente sobre los efectos de la catástrofe, las responsabilidades de las empresas Vale y BHP, y las propuestas para solucionar problemas latentes que dejó el tsunami de lodo.

Las diferentes organizaciones sociales, sindicatos, movimientos populares, de derechos humanos y colectivos de todo el país se hicieron presentes en el lugar de la catástrofe el mismo sábado para reivindicar el pedido de justicia bajo el lema “Un ano de lama, un ano de luta” (Un año de lodo, un año de lucha).

A través de intervenciones artísticas recordaron a las víctimas de la tragedia y evidenciaron los daños del lodo para región.

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