Israelíes divididos por intercambio
En el Líbano, sin embargo, la prensa y algunos exponentes políticos juzgan el acuerdo como un claro éxito de los Hezbolá, que implica, según se afirma, un claro reconocimiento de parte de Israel de la legitimidad del filo-iraní Partido de Dios chiíta.
Según un sondeo –cuyos resultados fueron publicados ayer por el diario Maariv–, el 44 por ciento de las personas incluidas en una muestra representativa de la población israelí aprobó el acuerdo, en tanto el 43 por ciento es de parecer opuesto. Por su parte, el 13 por ciento se negó a dar una respuesta en uno u otro sentido.
El 47 por ciento, en respuesta a otra pregunta, consideró que Israel hizo bien en aceptar liberar a los detenidos palestinos a cambio del civil israelí Elhanan Tennenbaum, prisionero de los Hezbolá, aun en el caso de que hubiera estado implicado en alguna actividad criminal en el momento de su captura.
Por su parte, el 41 por ciento se ubica en una posición opuesta.
Además de Tennenbaum, Israel recibirá también los restos de los soldados Adi Avitan, Benny Avraham y Omar Suwed, capturados por los Hezbolá mientras patrullaban la frontera con el Líbano en octubre de 2000, pero las autoridades israelíes están convencidas de que no están vivos.
Israel, a su vez, aceptó liberar a 400 detenidos palestinos, 23 libaneses, 5 sirios, 3 marroquíes, 1 libio y 1 alemán y restituir los cadáveres de 59 libaneses muertos en acción.
Ya ayer, especialistas del rabinato comenzaron a desenterrar los cadáveres que, el jueves próximo, serán restituidos al Líbano en el puesto de frontera de Rosh Hanikra, en una operación coordinada conjuntamente con la Cruz Roja Internacional.
El acuerdo –se lee en el diario libanés The Daily Star– debe ser considerado como una «clara señal de reconocimiento oficial» de los Hezbolá de parte de las autoridades israelíes.
El diario publicó declaraciones en ese sentido del presidente libanés, Emiole Lahoud, para quien «la liberación de los prisioneros, obtenida a través de una mediación internacional, es un claro reconocimiento de parte de Israel de la legitimidad del movimiento Hezbolá y de su carácter de fuerza nacional interna al país y no de una tropa terrorista internacional».
«Si no hubiese sido así, dijo Lahoud, no habría sido posible llevar a término una negociación a través de la mediación de una nación amiga, como es el caso de Alemania, y sin que las autoridades libanesas tuviesen conocimiento de ello». *
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