Bartolomé I consagró la Catedral de San Nicolás donada por el gobierno de Fidel Castro

Cuba: patriarca ortodoxo pide fin de bloqueo y libertad religiosa

A seis años exactos de la visita de Juan Pablo II a la isla, donde el Papa también condenó el bloqueo, el Patriarca, líder espiritual de más de 250 millones de cristianos ortodoxos, presidió una ceremonia de más de cuatro horas plena de símbolos y detalles litúrgicos en el pequeño templo bizantino, situado al lado de la Basílica católica de San Francisco.

Tras agradecer la «ofrenda del pueblo cubano» a la iglesia ortodoxa, el Patriarca hizo un llamado a la libertad religiosa y condenó el bloqueo de países, en clara alusión –sin nombrarlo– al embargo que aplica desde 1962 Estados Unidos contra la isla.

La ortodoxia, afirmó Bartolomé, ha venido a Cuba «a predicar con franqueza que el bloqueo de pueblos y países por la sociedad general de los pueblos de la tierra es un error histórico y que los problemas entre los pueblos y países, como entre personas físicas, se resuelven a través del diálogo».

«Todo se resuelve persona a persona, nada espalda con espalda, puerta cerrada con puerta cerrada», subrayó Bartolomé I en su mensaje, en el que agradeció además los «generosos y nobles gestos del pueblo cubano».

El Patriarca ortodoxo llegó el miércoles a la isla invitado por Castro, en la segunda visita de un líder religioso a la isla, después de la del Papa en enero de 1998.

En su discurso, el Patriarca abogó asimismo por la libertad de culto. «En el futuro esperamos ver nuevos templos entregados al culto público. La libre expresión de la fe religiosa constituye un derecho humano básico», recordó el líder ortodoxo en la larga ceremonia a la que asistió un representante de la iglesia Católica, de la cual esa confesión se separó en el año 1054.

La iglesia Católica en Cuba se ha quejado en varias oportunidades de su imposibilidad de acceder a los medios de comunicación, controlados por el Estado, y al sistema de enseñanza pública, así como ciertas limitaciones para el ingreso al país de nuevos sacerdotes y monjas.

Ante el mandatario cubano, vestido de traje gris, camisa y corbata, Bartolomé I auguró «una nueva época caracterizada por la presencia de Jesucristo (…) por toda la tierra de Cuba».

«Ha llegado la luz de Cristo a Cuba (…) para compartir la cruz de su país y de su pueblo, para extender una mano de apoyo hacia todo afligido y cansado, para apreciar los valores de la cultura cubana», añadió el Patriarca de Constantinopla.

Además de Castro, asistieron a la ceremonia, entre otros, el canciller Felipe Pérez Roque, el titular del parlamento, Ricardo Alarcón y el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, quien coordinó la construcción del templo, enclavado en el casco histórico habanero. *

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