El ingreso del PMBD confirma orientaciones moderadas de Lula

El ingreso del centroderechista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMBD) en el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva confirma que el ex sindicalista que hace un año conquistó el poder con el programa de izquierda del Partido de los Trabajadores (PT) mantendrá su política moderada.

El PMBD formó parte de todos los gobiernos brasileños de las últimas dos décadas y su integración en el gabinete de Lula es una nueva señal del viraje centrista del PT, que pocas semanas antes había procedido a la expulsión de los principales exponentes de su ala radical.

La primera reforma ministerial de Lula recompensó a una formación que había apoyado en el Congreso dos enmiendas constitucionales por las cuales se modificaron los sistemas de jubilaciones y de tributaciones, con el propósito de recuperar la confianza de los inversores.

Dos legisladores del PMBD que dieron un activo respaldo a esas medidas fueron integrados en el gabinete; el diputado Eunicio Oliveira como ministro de Comunicación y el senador Amir Lando como ministro de Previsión Social.

De ese modo, Lula logra por fin construir una mayoría legislativa estable.

El PMBD representa la primera bancada del Senado (22 escaños) y la segunda de la Cámara de Diputados (78 escaños), con lo cual las formaciones representadas en el gabinete totalizan 320 diputados sobre un total de 513 y 46 senadores sobre un total de 81.

La llegada del PMBD compensa con creces la salida del gobierno del Partido Democrático Trabalhista (PDT), dirigido por el ex gobernador del Estado de Rio de Janeiro Lionel Brizola, que acusa a Lula de hacer retroceder las conquistas sociales de los trabajadores.

Lula justificó la nueva alianza afirmando que «el PT entendió la necesidad de tener al PMBD como partido participante en su base de apoyos, y el PMBD entendió que no podía negar el apoyo necesario para tener tranquilidad en la gobernabilidad del país».

El acuerdo debía sellarse rápidamente, para poder preparar las elecciones municipales de octubre; se tratará de los primeros comicios nacionales que se realizan desde que Lula llegó al poder, y el PT, que actualmente dirige 187 ciudades, espera como mínimo duplicar ese número.

La alianza podría servir también para los planes de reelección de Lula en 2006, que ya se empiezan a evocar desde las esferas gubernamentales.

«Si el PT y el PMBD se entienden ahora, ¿por qué dejarían de hacerlo en 2006?», se preguntó Aldo Rebelo, nombrado el viernes al frente de un nuevo ministerio (Coordinación Política de Asuntos Institucionales) desde el que el gobierno articulará sus contactos con el Congreso y los partidos.

Las negociaciones que condujeron al nombramiento de ministros del PMBD fueron sumamente difíciles.

La cuestión ya se había planteado durante el proceso de formación del primer gobierno de Lula y volvió a estar en el tapete en diciembre pasado, cuando el jefe de la Casa Civil y número dos del gobierno, José Dirceu, concluyó las negociaciones para confiar dos carteras al PMBD. Pero Lula opuso su veto a último momento.

El ex presidente José Sarney (1985-89), actual presidente del Senado, tuvo que aplicar todo su talento y experiencia para lograr disipar la desconfianza hacia un partido que fue acusado en varias ocasiones de casos de corrupción y que formó parte de todas las mayorías políticas de los últimos veinte años, incluyendo la del socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, el predecesor de Lula. *

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