El dios andino de la abundancia, Ekeko, le cumple sus deseos

Fiesta popular hace olvidar la crisis en Bolivia

La Fiesta de Alasita moviliza a miles de personas de todas las clases sociales que, con fe y devoción, adquieren los preciados objetos en miniatura con la esperanza de que con el tiempo el dios andino de la abundancia  Ekeko  le cumpla sus deseos.

Los festejos desplazaron a un segundo plano, al menos por ayer, el conflicto por el reclamo a Chile de una salida al mar con «soberanía» y las amenazas de huelga general lanzadas por la Central Obrera Boliviana (COB) contra el gobierno de Carlos Mesa, en medio de un rebrote de la conflictividad social en el país.

El Ekeko, hombre pequeño, regordete, de bigotes, cargado de instrumentos musicales, víveres, enseres para el hogar e instrumentos de trabajo, tiene origen en la cultura Tiwanacota, pero con el tiempo sufrió ciertas modificaciones.

Sin embargo, el ritual, recién cobró fuerza en 1871, cuando el entonces alcalde de La Paz, Sebastián Segurola, dispuso celebrar cada 24 de enero la Fiesta de Alasita, tras haber superado el desabastecimiento de alimentos que padeció entonces la ciudad.

Cuenta la historia que el cerco a la ciudad de La Paz, en 1781, por los caudillos indígenas Túpac Amaru y Túpac Katari, no permitió el ingreso de productos a la ciudad.

Pero Isidro Choquehuanca, separado por el cerco de su enamorada Paula Tintaya, encargada de asistir a Josefa Ursula de Rojas Foronda, esposa de Sebastián de Segurola, le dio a su amada un pequeño amuleto de yeso –el primer Ekeko– que él había fabricado para que se cumplieran los deseos de ambos, mientras él mismo se encargaba de pasarle alimentos.

Los alimentos que recibía Paula y repartía entre los indios estaban custodiados por una imagen del Ekeko. Luego, al ver que la esposa de Segurola estaba desnutrida, la amada de Choquehuanca se apiadó de ella y la alimentó hasta que se acabó el cerco.

Como agradecimiento al dios de la abundancia y prosperidad, Segurola instauró la fiesta del Ekeko e hizo que se fabricara uno con los rasgos del novio de su empleada.

Con el paso del tiempo, los fabricantes de Ekeko –que ahora son más de 2.000– lo modernizaron y le colocaron computadoras e incluso dólares y euros.

La fiesta también se refleja en los periódicos, que de manera excepcional sacan ediciones extras en miniatura, pero con temas actuales a manera de sátira.

Este año, La Razón salió con su edición especial de Alasita con títulos como «Escapeitor se hace gas sin soga ni cabra», en alusión al ex presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, quien huyó del país tras renunciar a su cargo por un levantamiento popular.

En la portada hay un fotomontaje con la cara de Sánchez de Lozada con partes mecánicas al puro estilo Terminator.

Mientras, otro título dice: «Chavelo (Hugo Chávez, presidente de Venezuela) cumple su sueño húmedo en el Choqueyapu (río de La Paz)», con un fotomontaje que muestra al presidente venezonalo bañándose en el río que pasa por la ciudad de La Paz, en lugar de la «playa boliviana» en la que dijo sueña con bañarse.

También se publicó un fotomontaje del presidente de Chile, Ricardo Lagos, junto a su canciller, Soledad Alvear, en una cueva y vestidos como los Picapiedras con un titulo que dice: «Algo perturba la caverna de Ricardito Lagos».

Lagos fue criticado la semana pasada por el presidente del Congreso de Bolivia, Hormando Vaca Diez, por su actitud «cavernaria», tras asegurar que con Bolivia no existe nada pendiente.

En tanto, La Prensa, en su pequeña edición, afirma que «Chile propone a Bolivia Lagos por mar», y añade que «el gobierno de Santiago está dispuesto a ceder una salida al Pacífico a cambio del lago Titicaca y Poopó (en Bolivia)». *

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