Esposas de los candidatos, cada vez más activas
Rica heredera de un imperio de salsa ketchup, médica o incluso ama de casa: independientemente de su actividad habitual, las aspirantes a «primera dama» de Estados Unidos colaboran con sus esposos con papeles cada vez más activos en la contienda demócrata hacia la Casa Blanca.
A pocos días de la primaria de New Hampshire, las esposas decidieron recorrer a lo largo y a lo ancho este Estado del noreste del país y dedican su tiempo a numerosas obras de beneficencia, saludando y hablando con los votantes, con o sin sus maridos.
El ex gobernador de Vermont (noreste) Howard Dean, participó el jueves por primera vez junto a su esposa en un programa de televisión. Hasta ahora, Judit Steinberg Dean, médica al igual que él, rechazaba cualquier papel público y rehusaba incluso acompañar a su marido a las ceremonias inaugurales cuando estaba al frente del Estado.
«Soy más bien discreta y tengo un hijo en Burlingon con quien me gusta quedarme. Y tengo un consultorio médico que adoro», dijo Steinberg a la televisoria ABC sin ocultar su falta de experiencia ante las cámaras. No obstante, se mostró determinada a halagar a su marido, alguien con quien es «muy fácil vivir» a pesar de su imagen de rezongón.
Contrariamente a la señora Dean, a quien los jefes de campaña de su marido debieron presionar para que apareciera más con el candidato, en el caso de Teresa Heinz, esposa de John Kerry, hubo que frenar su entusiasmo, ya que su franqueza la llevó a decir que los debates entre los aspirantes a la presidencia eran inútiles.
Las declaraciones de la señora Kerry acerca de que su primer marido, muerto en un accidente de avión en 1991 y heredero del grupo de la ketchup Heinz, era el «hombre de su vida», fue la comidilla de la prensa. Con 65 años, cinco más que su esposo, Teresa Heinz Kerry aseguró que, a pesar de declararse «sensible y vulnerable», las polémicas no la afectan en nada. *
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