EEUU no se salió con la suya en Monterrey

La Cumbre de las Américas del 12 y 13 de enero en Monterrey, México, se efectuó a iniciativa de EEUU, anticipándose a la reunión previamente fijada para el año 2005 en Buenos Aires para seguir la secuencia de Miami 1994, Santiago de Chile 1998 y Quebec 2001. El gobierno de Washington procuraba enfrentar la rebelión creciente en lo que considera su patio trasero, pero estuvo muy lejos de alcanzar sus objetivos. La época del alineamiento automático y de las «relaciones carnales» con EEUU terminó.

Fiasco para EEUU fue la caracterización de los analistas en la capital neoleonesa. Washington no logró encolumnar a América detrás suyo, no se mencionó ninguna fecha específica sobre el ALCA (y sería antecedida por una reunión de la OMC, quizá presidida por Brasil, donde se debatirían aspectos urticantes que EEUU se niega a considerar, como los subsidios a la agricultura por 10 mil millones de dólares anuales); los temas sociales adquirieron en Monterrey máxima relevancia, y colocaron en la picota las políticas neoliberales y la conducta del FMI a través de las intervenciones de Kirchner, de Lula y de Chávez, quien estampó sus reservas sobre el ALCA por «motivos principistas y diferencias profundas en el concepto y la filosofía» de este documento impulsado por EEUU.

Cumbre alternativa: Chávez y Fidel Castro en La Habana

Pero un hecho relevante escapa a la crónica de la Cumbre de Monterrey propiamente dicha. En las últimas horas del martes 13, Chávez se montó a un avión y aterrizó en La Habana. En conferencia de prensa previa en Monterrey, reclamó que Cuba sea invitada a estas cumbres, donde es el único país excluido, desde enero de 1962 (conferencia de cancilleres de la OEA en San Rafael). Reclamó que se hiciera un plebiscito para que nuestros pueblos se pronuncien al respecto. Recordó que desde Europa se propició una reunión de los países africanos excluyendo a Zimbabwe, pero varios países replicaron que en tal caso tampoco ellos concurrirían. ¿Por qué no hacemos lo mismo?, preguntó Chávez.

Antes, en la primera sesión de trabajo de la Cumbre, había planteado la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo que pusiera como centro al ser humano, dijo que en Cuba había adelantos extraordinarios y que gracias a la ayuda cubana, Venezuela había alcanzado en 2003 conquistas sobresalientes en materia de salud y educación, todo lo cual ejemplificaba un nuevo modelo de integración.

Un cronista anota que «George Bush dio un respingo». Ya en La Habana, Chávez analizó con Fidel Castro los alcances de las misiones educativas y sanitarias contenidas en los planes Robinson I y II, Ribas, Sucre y Barrio Adentro. Por la tarde, ambos participaron por sorpresa en un acto en el Teatro Karl Marx ante 2.500 estudiantes de Trabajo Social y de Medicina, 1.800 de ellos venezolanos, a punto de completar sus cursos y reintegrarse a sus países.

La rebelión de los díscolos

Ya se historió (ver nuestras notas del 11 «EEUU enfrentado a Argentina, Brasil, Venezuela y Cuba» y del 14 «Bush en la Cumbre de Monterrey») las presiones concentradas de la potencia imperial a través de Roger Noriega, Colin Powell y Condoleezza Rice para domeñar la rebelión creciente en América Latina y chantajear a la Argentina con su deuda externa. La réplica del presidente Néstor Kirchner en su discurso final, antes de la clausura protocolar del anfitrión Vicente Fox, fue uno de los puntos altos de la reunión. El mandatario argentino enjuició a EEUU y a los organismos financieros multilaterales como impulsores de una política económico neoliberal que consolidó un modelo de injusticia y de quiebre de las economías, llevando a extremos la desigual distribución del ingreso, la exclusión social y la corrupción. A ello condujeron los principios sostenidos a rajatabla en la década de los 90, como la apertura financiera indiscriminada, la desaparición del Estado, las privatizaciones a cualquier precio. Señaló en tono acusatorio que mientras su país realiza «esfuerzos al límite» para cumplir sus compromisos, «sufrimos presiones, incomprensión, indefiniciones y demoras de organismos internacionales que parecen no entender la necesidad de crecer para resolver el problema de la deuda en forma eficaz». Sobre el ALCA estableció que no servirá a la prosperidad de los países si no se resuelven las asimetrías existentes, pues de otro modo «no hará más que profundizar la injusticia y el quiebre de nuestras economías».

Por su parte, Lula fustigó un modelo perverso, que separa lo económico de lo social. Dijo: «La estabilidad económica fue pensada de espaldas a la justicia social. Nos quedamos sin las dos». Ha llegado el momento –agregó– de dar prioridad «a un nuevo concepto de desarrollo, donde la distribución de ingresos no sea simple consecuencia del crecimiento, pero sí su palanca fundamental».

En conclusión evocó «un valor arraigado en nuestros pueblos y sin el cual es imposible construir un futuro de esperanza para todos: solidaridad». Hace mucho tiempo que lenguajes semejantes a los empleados por Chávez, Kirchner y Lula no se oían en conferencias panamericanas.

Lo de Brasil tuvo otras dos derivaciones. En diálogo con Bush, Lula le planteó que se legalizaran las medidas de reciprocidad con los pasajeros en los aeropuertos respectivos. Mientras esto no se resuelve, Brasil sigue aplicando a los viajeros norteamericanos las mismas medidas que a los viajeros brasileños en EEUU. Y al capitán de American Airlines que hizo gestos obscenos en Guarulhos mientras era fotografiado, lo metieron preso, lo mandaron de vuelta, la compañía pagó 12.700 dólares de multa y pidió disculpas. Esta defensa de la soberanía y la dignidad de un país va más allá. EEUU quiere imponer guardias armadas en todos los vuelos que llegan a su territorio, pero además se propone establecer un fichaje universal, obligando a las compañías aéreas a entregar por adelantado todos los datos de cada uno de los viajeros que desembarcan en sus aeropuertos.

El otro tema se refiere a la integración. Brasil y Argentina defendieron el Mercosur y sus posibilidades de expansión y de acuerdo con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), en oposición al ALCA. También acordaron, junto con Paraguay, la incorporación de Venezuela al bloque. Pero en esta materia se puede avanzar más fuera de fronteras, y esa posibilidad surgió después de la Cumbre.

El Mercosur tiene acuerdos-marco con la India y con la Unión Aduanera de Africa del Sur, que integra Sudáfrica junto a Namibia, Lesotho, Suazilandia y Bostwana. Brasil creó el G-3 junto con la India y Sudáfrica, y también el G-20 en la reunión de la OMC en Cancún, para luchar contra los subsidios agrícolas. Pues bien: Lula viajará a la India el 25 de enero (apenas finalizado el IV Foro Social Mundial en Bombay) para firmar un acuerdo de preferencias arancelarias del Mercosur con la India, incluyendo en la delegación al presidente del bloque, Eduardo Duhalde.

Dos caminos enfrentados

De esta suerte se fueron perfilando en Monterrey los dos caminos dilemáticos que enfrenta hoy América Latina. Y quedaron vivamente planteadas las cuestiones de soberanía. En primer lugar respecto a Venezuela. Bush «embagayó» a Fox en el referéndum revocatorio, lo que le valió que la oposición (PRI y PRD) lo tratara de entreguista y traidor a los principios tradicionales de la política exterior mexicana.

Bush también colocó a Evo Morales en el índex, por razones conocidas. Respecto a Bolivia, en la reunión se expresó el apoyo a su aspiración de salida al mar, que pasó a ser un problema del continente.

Es preocupante la mención a Haití del mandatario norteamericano. Jean-Be
rtrand Aristide regresó al país en la punta de las bayonetas de los marines, y ahora reprime con saña las masivas manifestaciones que reclaman su renuncia. En Monterrey hizo una vaga promesa de elecciones. ¿Está a la orden del día una nueva invasión de los marines? *

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