El juicio al alemán Armin Meiwes continúa en medio de relatos de horror

Unos 200 candidatos se ofrecieron al caníbal para ser devorados

Wolfgang Buch, de la Policía de Investigaciones del estado federado de Hesse declaró ante los magistrados que hasta ahora se han encontrado los mensajes de 204 personas dirigidos a Meiwes, quien confesó haber matado en 2001 a un ingeniero berlinés, con su consentimiento, para comerse su carne.

Hasta el momento no hay más indicios sobre otras víctimas del «caníbal de Rotenburgo».

La policía no pudo identificar a la totalidad de las 204 personas que escribieron a Meiwes ofreciéndose para ser comidas por él. «No hemos podido establecer todavía si entre las personas no identificadas se puede encontrar alguna otra víctima», dijo Buch.

El padre del ingeniero berlinés Bernd-Juergen Brandes, víctima del caníbal alemán, no se explica cómo pudo haber ocurrido el hecho y no se imagina tampoco que su hijo haya querido morir, según una declaración leída ante el tribunal que juzga el horroroso caso.

En el protocolo el padre de la víctima expresó que hasta el día de hoy no se explica lo sucedido y agregó que no tenía conocimiento alguno de que su hijo sufriera de depresiones.

Una ex amiga declaró también ante la corte y dijo que le parecía un hombre psíquicamente estable.

La corte interrogó ayer viernes a más testigos de la víctima, entre otros, a dos conocidos y a un superior jerárquico de Brandes, muerto, descuartizado y comido en parte por el experto en computadoras Meiwes en la noche del 10 de marzo de 2001.

El ingeniero, que convivía en una relación homosexual con un amigo de 27 años, había desaparecido de su domicilio en 2001 y era buscado por la policía hasta que se descubrió el crimen en 2002. *

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