Una madre de 22 años con dos hijos de uno y medio y tres años
«Ya no vive aquí»: el hermano menor de la primera kamikaze del movimiento de resistencia palestino Hamas, Reem Saleh Al Riyachi, obliga a partir con esta frase a los periodistas que se reunieron este miércoles a las puertas de la casa de la familia nada más saber que la joven había cometido un atentado suicida en el que murieron cuatro israelíes.
Reem, de 22 años, casada desde hacía cuatro, tenía dos hijos, una niña, Duha, de tres, y un muchacho, Ubeida, de uno y medio.
En casa de sus suegros, reina el estupor.
«Estamos conmocionados por la noticia. Somos una familia pacífica», afirma el suegro de la kamikaze, Yussef Awad.
El esposo de la joven, Ziyad Awad, de 24, había abandonado la casa paterna en Cheij Ejleen para instalarse en un apartamento alquilado en otro barrio de Gaza.
Según sus vecinos, el padre reprochaba a su hijo, conocido por ser un simpatizante de Hamas, pasar demasiado tiempo en la mezquita y abandonar a su familia.
Los allegados de Reem se niegan a hablar del atentado. «Ella no era religiosa cuando se casó», dice uno, acusando indirectamente al marido de haberla influenciado.
El padre de Reem, Saleh Al-Riyachi, es un hombre de negocios propietario de la mayor fábrica de baterías de automóviles de la franja de Gaza.
Poco después del atentado, Ziyad fue a casa de sus padres por primera vez desde hace dos meses para contarles lo que había pasado.
«Estaba llorando y no se quedó mucho tiempo», explicaron los vecinos. Su padre y su madre se encuentran actualmente en Arabia Saudita para la peregrinación anual a La Meca.
Los padres de Reem y su familia política se negaron a recibir a los simpatizantes en su casa y los miembros de Hamas eligieron un lugar cercano a una mezquita de Gaza para recibir el pésame.
«Cometo este atentado con nuestros hermanos de las brigadas de mártires Al Aqsa para vengarme de los enemigos de la humanidad que siembran la destrucción en Rafah, en Naplusa y en el resto de los territorios palestinos», afirmó la joven kamikaze en una grabación difundida tras el atentado. *
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