Bush en la Cumbre de Monterrey
En el discurso pronunciado en la inauguración de la Cumbre de las Américas en Monterrey, Bush se empecinó en proclamar sus objetivos propios, a contrapelo de las opiniones de buen número de países americanos. Propuso a machamartillo una fecha para el ALCA, a pesar de oposiciones numerosas y bien fundadas. Colocó en la mira a Cuba, se metió en los asuntos internos de Venezuela, demonizó a Chávez y obtuvo condigna respuesta. También el líder boliviano Evo Morales, porque contribuyó a sacar del Palacio del Quemado al hombre de los yankis. Pocas veces afloraron tantas contradicciones entre Washington y los países al Sur del río Bravo.
Cuba: presencia del ausente
Cuba fue el único país no invitado a la cita, desde que EEUU decidió su expulsión de la OEA comprando los votos en la Conferencia de Cancilleres de la OEA en San Rafael en enero de 1962, hace ahora 42 años. pero estaba vivamente presente en los debates y en las imprecaciones de Bush. Una comentarista anotó que «si el tema cubano fuera un termómetro para medir el control de Bush en el continente, los pronósticos no lo favorecen». Se recuerda, en efecto, que los presidentes Chávez y Lula y el canciller Bielsa se reunieron recientemente con Fidel Castro en La Habana; que el presidente paraguayo Duarte lo invitó a una visita de Estado a Asunción y resistió las presiones de la embajada yanki para que retirara la invitación. Para colmo, poco antes de asumir la alcaldía de Bogotá Lucho Garzón visitó la capital cubana, entrevistándose con altos funcionarios de gobierno; y el semanario colombiano El Espectador informó que la CIA le manifestó a la Embajada de Colombia en Washington su preocupación al respecto. El periódico cita una fuente del Departamento de Estado, según la cual «el giro a la izquierda que está dando Latinoamérica es algo que Estados Unidos no puede tolerar». Este es el fondo de la cuestión.
En los últimos días Washington lanzó a Colin Powell, Roger Noriega y Condoleezza Rice a una campaña difamatoria contra Cuba, que Bush complementó en su discurso de Monterrey hablando del cambio de régimen en la isla y de la lucha de los disidentes durante más de 40 años. No recordó que en ese período Cuba debió enfrentar la invasión yanki en Playa Girón, el bloqueo, los atentados y las tentativas de asesinatos de sus líderes; ni tampoco, en el período anterior, los abrazos de Nixon con el tirano Batista. En reciente editorial titulado «Las mentiras, los temores y las estupideces del imperio», Granma contestó la acusación de que Cuba intenta desestabilizar gobiernos democráticos reseñando la labor de miles de médicos y educadores cubanos empeñados en sus tareas específicas en por lo menos 64 países del mundo.
Chávez y Evo, dos demonios
En su discurso Bush volvió a meter las narices en el proceso venezolano, como lo viene haciendo en un aliento permanente a la oposición que se sacó la careta en el intento golpista de abril. En una conferencia de prensa conjunta con el presidente Fox, anfitrión de la reunión, Bush se atribuyó el objetivo de «asegurar la integridad del proceso de referéndum revocatorio en camino en Venezuela».
Esta semana el Consejo Nacional Electoral inicia el proceso de verificación de firmas. Chávez ya le había contestado por anticipado a Bush en su programa dominical Aló Presidente denunciando una componenda entre el gobierno de Washington y la oposición venezolana para sacarlo del poder.
El mecanismo sería el siguiente: si el CNE dictamina que la oposición no juntó las firmas suficientes (lo que es harto probable, porque hay paquetes enteros de firmas inválidas, clonadas, repetidas, como se ha mostrado por TV), Washington y la oposición acusarían a Chávez de sabotear la consulta y proclamarían la necesidad de derrocarlo.
El otro líder político satanizado por Bush es el boliviano Evo Morales. La razón es la influencia de su Movimiento al Socialismo en las grandes demostraciones de masas que obligaron a tomarse los vientos a Gonzalo Sánchez de Lozada, un incondicional de Washington. De paso, la administración Bush fustigó tanto a Kirchner como a Lula porque se reunieron con el dirigente del MAS en Santa Cruz de la Sierra. Este felicitó a Kirchner por su respuesta a las críticas del Departamento de Estado a causa de sus relaciones con La Habana.
ALCa, la mal nacida
A juicio del líder boliviano, se está armando una unidad latinoamericana impulsada por Venezuela, Brasil y Cuba, frente a la cual «EEUU tiene dos caminos: o se sepultan ellos mismos o cambian el modelo económico. Si siguen, a este paso América Latina va a ser un segundo Vietnam».
El otro tema promovido por Bush es el del ALCA, a contrapelo de la opinión de diversos países, en primer lugar Brasil y Venezuela, ya sea por razones de fondo o de oportunidad. Lo único que quedó claro en la reunión inaugural es que el 44% de los habitantes de América Latina vive por debajo de la línea de pobreza y el 55% carece de un trabajo digno. El ALCA no haría otra cosa que agravar estas cifras tremendas, y la realidad que está detrás de ellas. Así lo demuestra el Tratado de América del Norte (TLC), que en sus 10 años de vigencia precipitó la ruina de la agricultura de México. Los especialistas afirman que con el TLC «se ha consumado una vertiginosa desnacionalización».
Una cita de Taft
William H. Taft, presidente de EEUU, declaraba en 1912: «No está lejano el día en que tres banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el Hemisferio será nuestro, en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro moralmente». Esta podría ser la divisa de George W. Bush, pero el horno latinoamericano no está para esos bollos. *
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