Descontento de demócratas impulsa candidatura de Howard Dean

Apodado «el hombre enojado», Dean basa su campaña en la estridente oposición a todo lo que el presidente estadounidense George W. Bush representa, especialmente la guerra en Irak.

«La administración lanzó la guerra del modo equivocado y en el momento equivocado, con planificación inadecuada, ayuda insuficiente y costo extraordinario», asegura.

Dean, que fue gobernador del estado de Vermont (noreste) desde 1991 hasta el año pasado, repite su mensaje en tono apasionado e iracundo.

Su combativo estilo personal se ha convertido en importante tema de conversación de la campaña previa al caucus de Iowa (19 de enero) y las primarias de New Hampshire (23), cuyo resultado será un fuerte indicador de sus chances de obtener la candidatura demócrata.

Mientras sus seguidores ven a Dean como un inconformista que habla claro, sus detractores señalan que es demasiado intransigente -y posiblemente demasiado inclinado hacia la izquierda- como para gobernar Estados Unidos.

«Es casi una regla de la política presidencial que los candidatos enojados no ganan elecciones», afirmó Michael O’Hanlon, de la Institución Brooking, un centro de estudios de Washington.

«Los estadounidenses quieren que su presidente les agrade», agregó.

El establishment partidario ve con recelo a Dean. El mes pasado, un comunicado de la agrupación centrista Nuevos Demócratas lo acusó de sufrir del «mal de la boca floja», criticando sus exuberantes declaraciones, que a menudo debe revisar después de pronunciadas.

Pero ese mismo enojo que tantos centristas consideran poco atractivo es lo que ha acercado a Dean a los activistas demócratas liberales que juegan un papel crucial en la elección del candidato para las presidenciales de noviembre.

Por su parte, Dean rechaza tanto el calificativo de «enojado» como el de «liberal» y se autodefine como moderado en lo político y conservador en lo fiscal y acusa al establishment demócrata de «venderse» para imitar a Bush. Recientemente obtuvo un significativo impulso al recibir el apoyo del ex vicepresidente Al Gore y del ex senador y candidato presidencial Bill Bradley.

Ante sus pocas chances de captar ex votantes republicanos, la estrategia de Dean para derrotar a Bush, que busca la reelección, es apelar a legiones de demócratas desencantados que tradicionalmente se mantienen al margen de las urnas: los jóvenes.

La «Generación Dean» es la clave de su recolección de donaciones, en la que internet juega un importante papel, e integra un ejército de voluntarios dispuestos a trabajar por su campaña.

Sin embargo, los escépticos señalan que no basta con eso.

«El hecho de que a Dean le vaya bien con este grupo dice poco acerca de la forma en que el grueso de los votantes responderá a su mensaje», dijo O’Hanlon.

Dean: un privilegiado

Hijo de un acaudalado corredor de bolsa de Park Avenue, en el corazón de Nueva York, Howard Dean aspira a llegar a la Casa Blanca con los votos de las minorías, los trabajadores manuales y los blancos del sur.

Dean, de 55 años, ex gobernador del pequeño estado norteño de Vermont, fue uno de los primeros demócratas en anunciar sus intenciones de llegar a la presidencia de Estados Unidos dos años atrás.

Nacido en Nueva York, Dean es el mayor de cuatro hermanos hijos de un acaudalado corredor de Wall Street, Howard Brush Dean Jr., casado con Andree Maitland Dean.

Mientras estudiaba Ciencias Políticas en la Universidad de Yale en 1970, Howard fue exceptuado del servicio militar en Vietnam, debido a problemas en su espalda, aunque ello no le impidió un año después pasar mucho tiempo esquiando en Colorado.

Recibió su diploma en 1971 y, tras un breve período en el que se sumergió en el mundo de la bolsa como corredor en Nueva York, obtuvo un título en Medicina del Albert Einstein College de Nueva York, en 1978.

Fue en esa casa de estudios donde conoció a su esposa, Judith Steinberg. Se desempeñó en la legislatura de Vermont desde 1982 hasta 1986, año en que se convirtió en vice-gobernador, aunque siguió ejerciendo la medicina.

Dean compartió la práctica profesional con su esposa antes de retirarse de la medicina para asumir como gobernador de Vermont en 1991 ante la repentina muerte del titular del cargo, Richard Snelling.

Durante casi 12 años, hasta 2003, dirigió el gobierno de ese liberal estado de la región de Nueva Inglaterra.

Pese a haber sido un niño privilegiado, Dean realiza ahora una campaña presidencial de tono populista, abofeteando a la elite de Washington y con deseos de atraer el voto de las minorías y la clase trabajadora blanca, sin cuyo apoyo no podrá llegar a la Casa Blanca.

En ese marco apeló a los trabajadores y consiguió el apoyo de varios prominentes políticos latinos y afroamericanos. El mayor desafío parece concentrarse en el sur blanco, especialmente luego del muy promocionado traspié en el que sugirió a su partido que apele a los sureños a desplegar la bandera de la Confederación, vista por muchos como un símbolo de la supremacía blanca en el aún polarizado sur.

Algunos analistas lo describen como un hombre de personalidad afable, aunque en su campaña política insistió en mostrarse como un político duro, de filosa verborragia y partidario de la posesión de armas, imagen que sus asesores tratan de suavizar.

Dean se describe a si mismo como un conservador, pero liberal en temas sociales.

Su paso por la jefatura de Vermont es quizás más recordado por su decisión de promover una ley que permite la unión civil a las parejas homosexuales, convirtiéndose en un estado pionero en el país.

Considera uno de sus mayores logros el hecho de que más del 90%; de los residentes de Vermont, y más del 95%; de los niños del estado, tienen seguro médico o recibe alguna clase de subsidio para la asistencia médica. *

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