Anticipo de Kirchner a Bush y al FMI

Argentina: no habrá más plata para pagar la deuda externa

Es al menos lo que le dijo al periodista de Clarín, Marcelo Bonelli, el presidente argentino, antes de volar a Monterrey, para la Cumbre de primeros mandatarios a la que Washington busca alinear a los países del sur del Río Bravo bajo sus concepciones sobre seguridad y aunque se diga lo contrario, atornillar el resistido proyecto del ALCA.

El presidente afirmó, categórico: «La propuesta de pago a los acreedores es inamovible». Esto quiere decir que no habrá ningún cambio en la propuesta de quita del 75% sobre el valor nominal de la deuda en default», algo más de 86 mil millones de dólares, ni «tampoco se modificará la pauta del 3% del superávit primario, prevista para este año, para aumentar pagos de la deuda. Hacer eso sería poner en peligro el crecimiento».

¿Por qué Kirchner hizo saber de antemano una respuesta que le formulará a previsibles preguntas o planteos de Bush? (Elija el lector el verbo.) Es que la secretaria del Consejo de Seguridad, Condoleezza Rice, lo señaló claramente días atrás: que la Argentina debe adoptar «decisiones difíciles» en materia económica.

Y reclamó que cumpla cuidadosamente con las pautas que firmó con el FMI, que incluyen el compromiso de cerrar la negociación externa en junio, como también resolver el reclamo de mejores tarifas para los servicios públicos privatizados o resarcir a los bancos por las consecuencias de la devaluación, donde los perjudicados fueron millones de ciudadanos sencillos y sobre los que nada preocupa a la funcionaria de color.

Deuda, Bolivia, Cuba, Venezuela: flor de agenda

La propia funcionaria estadounidense adelantó que estos temas estarán presentes durante la reunión de Kirchner con Bush.

Kirchner desmintió una información del FMI, respecto de una supuesta carta de intención nueva que se habría firmado en Buenos Aires para destrabar la aprobación de las metas: «No existe, no hay ninguna carta de intención nueva».

También reaccionó frente a la versión de que tanto Bush como Köhler le sugerirán durante las reuniones de México que reformule la propuesta para renegociar la deuda que se anunció en setiembre pasado en Dubai. Kirchner sostuvo que «el viernes mi diálogo con Köhler fue cordial pero muy firme, en el sentido de que somos inflexibles y no vamos a revisar la propuesta de la deuda externa».

La intención de EEUU y del FMI sería que Argentina modifique la oferta para lograr un apoyo más amplio de los acreedores internacionales para poder salir del default.

El reclamo ya quedó planteado en un comunicado del FMI. Pero en México se haría de la forma más sutil posible para evitar una reacción política adversa del gobierno argentino.

El pedido de Köhler se alínea con la posición de la Casa Blanca, que busca el mismo objetivo a pesar de que  según el ministro de Economía  ayudó a destrabar el acuerdo con el FMI.

En cambio, la Casa Rosada relativizó esa lectura sobre el rol de los EEUU: «La Casa Blanca no puso piedras en el camino, pero no se puede decir que jugó un rol determinante. Lo que definió las cosas fue la conversación del presidente con Köhler», expresaron cerca de Kirchner.

En la agenda del encuentro Bush-Kircnher, amén de la deuda externa, figuran rutilantemente Bolivia y Venezuela, pero se supone que además estará Cuba. Bush desea que la Argentina se aleje tanto de Evo Morales, al que sataniza, como de Hugo Chávez.

Como secuela aparentemente inevitable de los cruces entre las dos administraciones, la semana pasada, sobre Cuba, no es improbable que de alguna manera Bush haga saber su disgusto por la abstención anticipada aquí, cuando la situación de los derechos humanos en la isla se aborde en Ginebra.

El secretario de Estado Colin Powell, por medio de los diarios, dijo que quería discutir el papel de La Habana en la política hemisférica. Pero Rafael Bielsa no había recibido al volar a México una invitación formal para esa evaluación. *

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